[Cap. 35] Conociendo mi ciudad: La Guindalera (Salamanca)

Seguimos nuestro recorrido por Madrid paseando y fotografiando el barrio de La Guindalera, justo al norte de nuestro último recorrido de este proyecto de "Conociendo mi ciudad", que fue el barrio de la Fuente del Berro. La Guindalera, al igual que la Fuente del Berro, escapa del concepto de calles y avenidas en damero que se ideó para el distrito de Salamanca. Ambos barrios tienen en común esto y su condición de barrio limítrofe con la autopista M-30.

El barrio de La Guindalera está delimitado por la Avenida de América por el norte; por la M-30 por el este; por la calle de Alcalá por el Sur; y por la calle de Francisco Silvela por el oeste. Desde su planificación, dentro del llamado "Plan Castro" se le concibió como una suerte de barrio satélite, ideado para tener asentamientos hortelanos aprovechando la conducción de agua de la acequia del Este, sobrante del Canal de Isabel II. Con el desarrollo de la Ciudad Lineal de Arturo Soria el barrio se modernizó, pero no perdió su nombre, que todavía es recuerdo de su antiguo uso de "huerto".

La Guindalera tiene 160,28 hectáreas, cifra que nos supone estar ante el barrio con más extensión del distrito de Salamanca. Su población supera por poco los 41 mil habitantes, lo que operado con su extensión arroja una densidad poblacional de 257 habitantes por hectárea.

En el anterior capítulo habíamos quedado en el Puente de Ventas. Retomamos el relato desde ahí mismo, ya que estamos justo al lado de la Plaza de Toros de las Ventas, que es el primer punto de nuestro recorrido de hoy. Antes de empezar, aunque no creo que importe mucho lo que a mí me guste o no me guste, quiero decir que no me gustan las corridas de toros ni como tradición ni como ninguna otra vertiente, sea esta artística o cultural. Respeto a todas las personas que con otro ánimo diferente al mío disfrutan de tal espectáculo, aunque, -como digo-, no comparto esos gustos. Dicho lo cual, vamos ya a hablar de la historia del edificio.

Plaza de Toros Monumental de Las Ventas - ©JMPhotographia

La Plaza de Toros Monumental de Las Ventas se construyó en 1929, -como se puede leer en la azulejería que acompaña el frontal del edificio-, y debe su nombre a los terrenos en los que se edificó, llamados Las Ventas del Espíritu Santo. Es la primera plaza del mundo, como ya habréis escuchado muchas veces. Tiene una capacidad de casi 24 mil espectadores y su terreno ocupa una superficie de 45.800 metros cuadrados. El ruedo mide 60 metros de diámetro.

Si bien es la plaza de toros más importante del mundo, cabe destacar que sólo ocupa el tercer puesto en cuanto a la capacidad de albergue de espectadores, ya que es superada por las Monumentales de México y de Valencia, en Venezuela. Tampoco es la plaza más grande atendiendo al tamaño de su ruedo, categoría en la que es superada por la Plaza de Toros de Ronda, en Málaga.

El edificio es de estilo neomudéjar, algo que puede verse, casi sin ser un experto en arquitectura, sólo mirando unos segundos la construcción. Debido a lo frecuente de la aparición de viento durante las corridas también ha recibido el apodo de "La cátedra de los vientos". Su diseño fue realizado por el arquitecto José Espeliú, que desgraciadamente murió antes de ver la plaza terminada. Por ello debió de hacerse cargo del proyecto otro arquitecto destacado de la época: Manuel Muñoz Monasterio. Debajo del ladrillo visto hay una estructura metálica, y en cuanto a la decoración hay que destacar el amplio uso de la azulejería cerámica.

Detalle del trabajo de ladrillería y azulejería - ©JMPhotographia

La Plaza de Toros Monumental de Las Ventas fue inaugurada el 17 de junio de 1931 bajo el nombre de Plaza de Las Ventas del Espíritu Santo con una corrida de beneficencia presidida por el entonces alcalde Pedro Rico. Esta inauguración fue la primera, para estrenarla como quien dice. El 21 de octubre de 1934 se realizó otra inauguración y a partir de esa fecha la plaza ya se usó de manera regular y frecuente.

La plaza tiene una decena de tendidos, y las entradas tienen diferente precio y apreciación si las localidades están a la sombra (más caras) o si están al sol (más económicas), así como por su cercanía al ruedo. Hay cinco puertas que dan al ruedo y otras tres de toriles.

No pasó mucho tiempo hasta que sus funciones de plaza de toros fueron suspendidas debido a la Guerra Civil, ya que durante esos años fue utilizada como huerto, uso que terminó en mayo de 1939 en la que volvió a acoger corridas de toros. En 1947 Livinio Stuyk, -será familiar del inquilino de la Real Fábrica de Tapices-, creó la Feria de San Isidro, que supuso la confirmación definitiva de la plaza de toros de Madrid.

Como es evidente y todos sabemos, la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas no sólo acoge corridas de toros sino multitud de eventos de índole muy diversa, desde grandes conciertos de música, -por ejemplo el de The Beatles en los sesenta-; hasta mítines políticos pasando por otros espectáculos como motocross, etc.

Plaza de Toros Monumental de Las Ventas - ©JMPhotographia

El edificio es, desde 1994, patrimonio histórico-artístico nacional. En 2003 se pensó ubicar en la plaza una cubierta desmontable con objeto de servir para conciertos y actividades deportivas, sin embargo, esta cubierta no soportó las pruebas de carga y se vino abajo, desmoronándose sobre la plaza sin causar ningún daño personal. Este hecho motivó que se descartara el futuro uso de dicha cubierta desmontable.

Bajando por la calle de Alcalá en dirección centro encontramos, en la acera derecha, un lugar con solera y sabor taurino, Los Timbales. Por su ubicación, este restaurante de comida asturiana es un punto de referencia para todos los aficionados taurinos donde muchos quedan los días que hay corridas. En realidad, también puede serlo para la gente profana o no interesada en los toros. Entre sus platos destaca, -¿cómo no?-, el rabo de toro, el pulpo gallego, el jamón ibérico o los pimientos asados con bonito.

Siguiendo en dirección centro por la calle de Alcalá y llegados a la Plaza de Manuel Becerra tenemos el Parque de Eva Duarte de Perón, al que accedemos por la puerta que da a la plaza. Accediendo por esta entrada, justo a la izquierda, encontramos la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Covadonga, obra del arquitecto Joaquín María Fernández y Menéndez-Valdés en 1911 e inaugurada en 1917. La iglesia recibe el nombre de la Virgen de Covadonga, advocación que se venera en el altar, donde hay una imagen que procede del histórico Convento de San Plácido.

Entrada al Parque de Eva Duarte de Perón - ©JMPhotographia

El Parque de Eva Duarte de Perón tiene una clara forma triangular y una extensión de unas tres hectáreas, dando sus lados a las calles de Francisco Silvela, de Florestán Aguilar y del Doctor Gómez Ulla. Se levanta sobre la antigua Finca de Nogueras, también conocida como La Quinta de los Leones. El parque tiene amplios espacios verdes con arbustos de gran vistosidad, fuentes ornamentales singulares y un busto en honor de Eva Duarte de Perón.

En el centro del parque, -más o menos-, hay una fuente circular que se ideó en los años 50 cuando la finca se convirtió en parque municipal. En la esquina que cierran las calles de Florestán Aquilar y del Doctor Gómez Ulla hay un terreno destinado a las actividades deportivas donde podemos encontrar pistas de pádel, baloncesto, fútbol sala, etc.

Salimos del parque por la esquina que da a las calles de Florestán Aguilar y del Doctor Gómez Ulla y tomamos la calle del Campanar en dirección norte hasta dar con la Avenida de los Toreros. Allí nos topamos con la calle de Rafaela Bonilla y con un colegio de los grandes, el CEIP Fundación Caldeiro. Este colegio se encuentra en un edificio bastante imponente por su tamaño que ocupa la mitad de un solar de 10 mil metros cuadrados de superficie. Fue construido por encargo del notario Manuel Caldeiro que, en 1904, creó la fundación que lleva su nombre. Dicha fundación tuvo en su momento y tiene aún hoy en día, como lo demuestra este colegio, el objetivo de educar a los niños de un internado que por entonces se situaba en el llamado "Madrid moderno". El edificio se terminó e inauguró en 1906, año en el que se encargó la gestión del colegio a los Terciarios Capuchinos. Su primer director fue el Padre Domingo María de Alboraya, declarado beato por el papa Juan Pablo II en marzo de 2001.

CEIP Manuel Caldeiro - ©JMPhotographia

En el CEIP Fundación Caldeiro se imparte educación infantil, educación primaria, educación secundaria obligatoria y bachillerato.

La Calle de Francisco Santos en dirección norte y la de  Nuestra Señora de Guadalupe en dirección sur nos devuelve otra vez a la Avenida de los Toreros y a la propia plaza de toros. Antes de llegar a la Avenida de los Toreros, en la calle de Nuestra Señora de Guadalupe está la Sociedad Española de Cardiología.

Estamos hablando de una organización científica y profesional sin ánimo de lucro que se dedica a incrementar el estado de conocimiento sobre el corazón y el sistema circulatorio, avanzando en la prevención y en el tratamiento de las enfermedades relacionadas y con la mira de mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los enfermos cardíacos. La SEC, que es su abreviatura, tiene más de 4 mil socios entre los que se encuentran profesionales españoles, pero también europeos, de países de Hispanoamérica y de otros países.

Sus primeros estatutos datan de 1944, por lo que los años se experiencia de esta organización le han permitido desarrollar una posición de prestigio e influencia y mejorar su estructura y organización para dar cada vez un mejor servicio a la sociedad en general y a los pacientes de enfermedades cardiovasculares en particular. Entre sus objetivos destacan cuatro: 1) Liderar el conocimiento sobre las afecciones cardiovasculares; 2) Contribuir a la investigación internacional; 3) Crear y fortalecer vínculos nacionales e internacionales para el desarrollo de acciones y la distribución de recursos en materia cardiovascular; y 4) Representar a los profesionales interesados en este área de la ciencia médica.

Una vez que rodeamos la plaza de toros por la parte norte, a través  de la calle de Roberto Domingo, en dirección norte, llegamos al puente de la Avenida Donostiarra, que oficialmente recibe el nombre de Puente Calero. Este puente recibe el nombre de un antiguo puente que se levantó sobre el arroyo Abroñigal, que ocupaba el lugar que hoy ocupa la M-30. No lejos de allí, ya en el barrio de la Concepción, en el distrito de Ciudad Lineal, hay un parque que también recibe el mismo nombre, el Parque del Calero. Sin embargo, es otro parque el que vamos a cruzar a continuación.

Puente de Ventas desde el Puente Calero - ©JMPhotographia

A partir de aquí vamos a seguir en dirección norte atravesando el Parque de Breogán. Este parque está dividido claramente en tres secciones diferentes por la Avenida de Badajoz, que luego se convierte en la Avenida de Brasilia; y por la salida/acceso de la M-30 que da a parar a la Avenida de Bonn. Últimamente el Ayuntamiento ha acometido obras en este área, resultado de las cuales lo más llamativo es una pasarela que conecta el parque con la calle de Salvador de Madariaga, ya en el distrito de Ciudad Lineal, sobre la M-30. Justo en la zona del Parque de Breogán esta pasarela se ensancha de tal forma que crea una suerte de mirador sobre el mismo parque.

El parque es básicamente un bosque de pinos y ciruelos que presenta zonas infantiles y de esparcimiento, entre lo que destaca uno de los primeros campos de fútbol 7 de hierba sintética en los que tuve el privilegio de jugar en aquella época de mi juventud en la que los viejos y siempre recordados campos de tierra empezaban a dar paso a los nuevos y excitantes campos de hierba artificial. El que hay en el Parque de Breogán fue uno de los primeros y, por mucho tiempo, por su composición y calidad, fue el mejor.

Parque de Breogán desde el mirador de la pasarela - ©JMPhotographia

En frente del campo de fútbol está el Colegio Menesiano de Madrid, cruzando la Avenida de Brasilia. Se trata de un centro educativo concertado perteneciente a la red de Escuelas Menesianas.

Vamos a dirigirnos a la Glorieta de Jaime Campmany a través de la Avenida de Baviera primero y de la Avenida de la Guindalera después. Justo en ese lugar hay un gran descampado que recibe el nombre de Charca de la Rana. Según todos los datos, se trata del solar vacío más grande del centro de Madrid, ya que tiene una extensión de más de 40 mil kilómetros cuadrados. Hace años los vecinos podían entrar en este solar y pasear a sus perros, lo que también ocasionaba que se acumulara allí multitud de basura. Actualmente se encuentra vallado y no se puede ya entrar en él. Sin embargo, las vallas no son más altas que el propio solar, ya que la altura de la tierra acumulada supera en muchos puntos la altura de las propias vallas que delimitan y perimetran el solar.

Los vecinos siempre están pidiendo al ayuntamiento que haga algo con el terreno, ya que tienen la sensación de vivir al lado de un vertedero. Antes de que fuera perimetrado con una valla los vecinos solían reunirse allí todos los segundos sábados de cada mes y montaban actividades tales como un mercadillo de trueque o sesiones de cine de verano.

Charca de la Rana - ©JMPhotographia

Salimos de la glorieta que está más situada al oeste por la calle del Pintor Moreno Carbonero, en dirección oeste, para encontrarnos con la calle del Pilar de Zaragoza, que recorremos en dirección sur hasta llegar a la Taberna del Cocodrilo, situada en el número 60 de dicha calle. Esta taberna recoge el testigo de otra taberna mucho más antigua, fundada a principios del siglo XX e instalada en la Plaza del Príncipe Alfonso, -actual Plaza de Santa Ana-, cuya especialidad eran los arenques holandeses, ni más ni menos.

La Taberna del Cocodrilo se sitúa en el lugar donde antes estuvo otra taberna antigua, la Taberna Pacheco. En realidad, sentimentalismo aparte, esta Taberna del Cocodrilo no tiene nada que ver con aquella de la Plaza de Santa Ana, pero nada vamos, si exceptuamos el hecho de que son tabernas, ponen cerveza y ponen cosas ricas para las bocas.

Nuestro siguiente destino puede considerarse, por varias razones, el corazón del barrio de la Guindalera. Me estoy refiriendo, clara está, a la Plaza de San Cayetano. Se trata de una plaza cuadrada atravesada en diagonal por la calle de Cartagena y delimitada por tres de sus cuatro costados por las calles de Eraso, de Azcona y de Pilar de Zaragoza. En 2002 se construyó un aparcamiento subterráneo para residentes bajo la plaza, motivo que causó meses de obras y molestias para los vecinos.

Plaza de San Cayetano - ©JMPhotographia

En la Plaza de San Cayetano está el Mercado de la Guindalera, justamente en el único lado de los cuatro de la plaza que no tiene calle. Ha sido remodelado recientemente, en consonancia con la propia plaza. Como casi todos los mercados que hemos visitado en Conociendo mi ciudad, el Mercado de la Guindalera aúna puestos de abastos y propuestas de gastronomía, con una sección de mesas y sillas destinada a dar servicio a cualquier establecimiento hostelero del propio mercado.

A la hora de mi visita, temprano, no había clientes en el mercado y sólo estaban presentes un puñado de tenderos y camareros. Pero si visitáis el Mercado de la Guindalera podéis encontrar un gallego, un italiano, un puesto especializado en cervezas artesanales y otro de cocina nikkei, Hiwakaya, del que habla mucha gente.

Mercado de la Guindalera - ©JMPhotographia

No lejos de la plaza, en la calle de Martínez Izquierdo, hay un lugar para la cultura llamado Espacio Guindalera. Este espacio cerró en 2016 debido, según ellos, a falta de apoyo de las instituciones, pero volvió a abrir un año después con una nueva filosofía: una especie de club donde se puede desayunar, comer, cenar, ver cine, ver teatro, tener tertulias, lecturas dramatizadas, conciertos o exposiciones, queriendo rescatar el espíritu de los antiguos cafés teatrales y de tertulia.

Entre las actividades que se dan allí destacan las catas literarias, musicales y de poesía interactiva, una especie de mezcla de degustaciones gastronómicas y de cultura. Espacio Guindalera busca convertirse en un espacio sostenible económicamente y por ello cualquiera se puede convertir en socio con diversas opciones económicas.

Ya nos toca bajar por la calle de Martínez Izquierdo hasta la calle de Francisco Silvela, que tomamos hacia la derecha para subir hasta la Avenida de América. La calle de Francisco Silvela es un nudo vial muy importante para el tráfico de la ciudad. Esta calle forma parte de la que podríamos llamar la "segunda circunvalación de Madrid", -siendo las rondas el primero-, junto con otras calles como la Avenida de Reina Victoria, la calle de Raimundo Fernández Villaverde, la calle de Joaquín Costa o la calle de Doctor Esquerdo. Mi padre, -y desconozco la razón-, llama a esto "el pespunte".

Francisco Silvela es un nombre que todos los madrileños conocen, sin embargo, muchos no sabíamos quién fue Francisco Silvela, a qué se dedicó y qué le hizo famoso. Nació en Madrid en 1845 y vivió hasta 1905. Fue político conservador e intelectual, presidente del Consejo de Ministros durante la regencia de María Cristina de Habsburgo y durante el reinado de Alfonso XIII. También fue Ministro de Gobernación, de Gracia y Justicia, de Estado y de Marina.

Calle de Francisco Silvela - ©JMPhotographia

En su faceta de intelectual fue autor de numerosos ensayos y obras de historia, de derecho y artículos periodísticos, colaborando en las revistas más destacadas de su tiempo. Fue también miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y de la Real Academia de la Historia.

La calle de Francisco Silvela corre en sentido diagonal desde la glorieta de López de Hoyos hasta la Plaza de Manuel Becerra. En su origen, la calle recibió el nombre de Paseo de Ronda. En esta calle estuvo el histórico Cine Victoria, que en principio recibió el nombre de Cine Ronda por el nombre por aquel entonces de la calle, pero que pasó a llamarse Victoria después de la Guerra Civil para significar la victoria franquista en dicha contienda. Fue diseñado por Luis Gutiérrez Soto como un cine de los grandes y sala de fiestas, con mucha magnificencia y magnitud.

Casi llegando a la Avenida de América nos espera el Palacio de la Trinidad, un raro ejemplo de arquitectura inserto en Madrid. Cuenta con una planta cuadrada y cuatro pisos y tiene un doble vestíbulo tras un soportal aterrazado. Desde fuera, y sin saber mucho de arquitectura, el edificio desprende efluvios de inspiración andaluza con balcones curvos en las esquinas, aleros muy volados y pináculos en las torres, y la cerámica vidriada tan característica. Los estilos de referencia son el neoplateresco y el neobarroco.

Palacio de la Trinidad - ©JMPhotographia

Actualmente, todo el edificio se encuentra en rehabilitación debido a su evidente abandono. Entre 1976 y 1979, -en plena transición y gobierno de UCD-, el Palacio de la Trinidad fue sede del Ministerio de Gobernación, y entre 1979 y 2006 fue la casa del Instituto Cervantes. En 2014 el Estado lo vendió a Pescaderías Coruñesas, que es el dueño actual del edificio.

Su construcción data de 1928 bajo los planos de Luis Alemany Soler, arquitecto que unos veinte años después proyectaría el Estadio Santiago Bernabéu junto a Manuel Muñoz Monasterio, citado arquitecto que terminó la Plaza de Toros de las Ventas. Parece que tras algunos años de dejadez, la empresa que lo ha comprado lo está rehabilitando y que sus intenciones son las de usarlo como centro de convenciones y de eventos. Los vecinos del barrio temían que quisieran dejar que se deteriorara para tirarlo y vender después el terreno por un suculento precio. Parece que esto no va a ser así. Esperemos.

Y llegando a la Avenida de América terminamos nuestro capítulo de hoy. No vamos a hablar de ello ahora mismo, puesto que lo reservaremos para otro capítulo próximo dedicado al distrito de Chamartín. Os espero dentro de muy poco en otro capítulo de Conociendo mi ciudad.

El barrio de la Guindalera se establece dentro de la ciudad como una suerte de pequeño pueblito dentro de la gran urbe. Si un viandante caminando por la calle de Francisco Silvela se decidiera a adentrarse a su derecha por las calles que se le ofrecen se introduciría en un espacio ciudadano totalmente diferente donde destacan las casas bajas, los comercios de barrio y la vida tranquila, como inserta dentro de una burbuja protectora, lejos del ruido de los coches y del bullicio de las grandes calles.

En el siguiente capítulo nos adentraremos en el barrio de Lista, probablemente el barrio más pequeño del distrito y el más densamente poblado. En él nos esperan edificios como el Tribunal de Cuentas o el Hospital de la Princesa, lugares como la Plaza del Marqués de Salamanca y calles tan madrileñas como las de Diego de León, de Juan Bravo o del Príncipe de Vergara. Volveremos al esquema de calles dispuestas de forma rectilínea y a la ciudad como un tablero de ajedrez. Y volveremos también a los coches y al ruido de los coches. Nos vemos.

Todas las fotos del recorrido por el barrio de la Guindalera:

Todos los días una nueva foto en color del proyecto en Instagram. JMPhotographia en las redes sociales:

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