[Cap. 40] Conociendo mi ciudad: El Viso (Chamartín) 2ª parte

Habíamos terminado el capítulo anterior en el Palacio de las Artes y de la Industria. Continuamos a partir de ahí sin más demora. La calle de Vitruvio nos lleva en dirección noreste hasta la Plaza de la República Argentina, que es el punto de unión de diversas calles. Para empezar, la de Joaquín Costa, que la pasa por debajo mediante un paso subterráneo, pero también la calle de Serrano, que la cruza a través de la rotonda, y también confluyen en la plaza las más pequeñas calles del Puente del Duero y la Avenida del Doctor Arce, que ya comentamos en un capítulo anterior que es donde va a terminar la calle de Velázquez.

Plaza de la República Argentina - ©JMPhotographia

Aunque la plaza se formó en 1942, la fuente que se halla en el centro de la glorieta no se situó allí sino a partir de 1967, año del que datan los seis delfines que parecen nadar y saltar desde dentro del agua. Y es que estos seis cetáceos lograron que los madrileños rebautizaran la plaza como la Plaza de los Delfines. La fuente es obra del escultor gallego Cristino Mallo, quien concibió un pilón trilobulado con un par de delfines en cada una de las tres partes en las que se divide el pilón. Al poco tiempo de ser inaugurada la fuente, tuvo que vaciarse y ser desmontada para la construcción del paso subterráneo de Joaquín Costa y de la estación de metro de la Linea 6. Una vez concluidas las obras, en 1969, los delfines volvieron a nadar en el pilón, pero no son los únicos. Y es que si todo gran club deportivo tiene un lugar para celebrar sus éxitos, es aquí donde los celebra el Estudiantes, muy de cuando en cuando, pero es aquí, cerca de su lugar de origen: el Ramiro de Maeztu.
Seguimos un poco por la calle de Serrano hasta girar a la izquierda y tomar la calle del Guadalquivir. Aquí está el Colegio La Salle Maravillas. Este es un colegio privado perteneciente a los Hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle. Se trata de un colegio centenario, pues fue fundado en 1892 por Justinus Marie. Imparte docencia a más de 2 mil alumnos, muchos menos de los cerca de 10 mil que tenía en su inauguración. Tiene su origen este colegio en un noviciado fundado por los Hermanos de las Escuelas Cristianas en la calle de Bravo Murillo, allá por 1889. El nombre de "Las Maravillas" proviene de una fábrica de papeles satinados que se encontraba en el solar que compraron los Hermanos de La Salle.
El noviciado de Bravo Murillo fue incendiado en 1931 por exaltados anticlericales dentro de lo que la historia española ha conocido como "Quema de conventos". Una vez destruido se levantó en ese mismo solar el Mercado de Maravillas, que está en funcionamiento en la actualidad. El colegio se reabrió en 1933 soslayando las nuevas leyes de la República que prohibían a instituciones religiosas dedicarse a la enseñanza, utilizando de pantallas figuras de personas particulares. La ubicación en ese entonces fue un chalet en el número 54 del Paseo de la Castellana y operando bajo el nombre de Colegio-Academia Menéndez Pelayo, pero les duró poco, ya que tuvieron que cesar la actividad en 1936 al comenzar la Guerra Civil. Tras la contienda, el colegio reabre recuperando su nombre original y poco a poco fue creciendo en alumnos, por lo que hubo de buscarse una nueva sede más grande, y no fue otra que el edificio que estamos visitando en el barrio de El Viso. Eso ocurrió en 1946.

Colegio La Salle Nuestra Señora de las Maravillas de la calle de Joaquín Costa - ©JMPhotographia

De este colegio debemos destacar su gimnasio, inaugurado en 1962 y fruto del diseño del arquitecto Alejandro  de la Sota, que en 2018 fue declarado Bien de Interés cultural y que es considerado todavía una de las mayores construcciones arquitectónicas de Madrid y objeto de estudio por los estudiantes de arquitectura, pues logra salvar con elegancia una distancia de 12 metros que media entre las calles de Guadalquivir y de Joaquón Costa. Además, a lo largo de más de 50 años se han ido añadiendo varias estancias, como la capilla, el salón de altos, y el ya mencionado gimnasio. En la iglesia del colegio hay una figura de María Inmaculada que fue una de las pocas cosas que pudieron salvarse del incendio de 1931.
El Colegio La Salle Maravillas es de los más mediáticos de Madrid, pues ha aparecido en muchas publicaciones y ha sido escenario de muchos eventos mediáticos como series y anuncios de televisión y sirvió, durante algún tiempo como cancha donde jugaba sus partidos el Real Madrid de baloncesto al tiempo que construía su antigua Ciudad Deportiva al norte del Paseo de la Castellana, en el terreno que ahora ocupan las cuatro Torres del CTBA.
Frente a la parte de atrás del colegio, al otro lado de la calle de Joaquín Costa, está la Parroquia de San Agustín, obra del arquitecto Luis Moya Blanco y realizada entre 1946 y 1950. Esta iglesia tiene una planta en elipse y cuatro capillas laterales de forma circular, dedicándose dos de ellas a la sacristía y al baptisterio.

Parroquia de San Agustín - ©JMPhotographia

Al lado de la iglesia está la Escuela Politécnica Superior del Ejército. Esta escuela pertenece al Ejército de Tierra y fue fundada en 1940. Desde su fundación ofrece cursos y otorga diplomaturas de materias específicas relacionadas con la ingeniería de armamento y de construcción. La función principal de la Escuela Politécnica Superior del Ejército es la formación de miembros del Cuerpo de Ingenieros Politécnicos del Ejército en especialidades como Telecomunicaciones y Electrónica, Construcción y Electricidad, Mecánica, Armamento y Material, etc.
Caminando en dirección oeste por Joaquín Costa topamos de nuevo con el Paseo de la Castellana. Justo en ese punto hay un paso elevado que conecta las calles de Joaquín Costa y de Raimundo Fernández Villaverde. Este paso elevado tiene una longitud de 246 metros y se inauguró el mismo año en el que se inauguró el que une las calles de Juan Bravo y de Eduado Dato del que hablamos en un capítulo anterior. De hecho, todos los llamados Scalextrics, datan de esos años, algunos han sido desmontados y han pasado a mejor vida y otros todavía no lo han hecho, aunque seguramente poco a poco vayan desapareciendo de nuestras vidas.

Paso elevado de Joaquín Costa sobre la Castellana - ©JMPhotographia

Si caminamos hacia el norte por el Paseo de la Castellana, la siguiente plaza en forma que glorieta en la que estaremos será la Plaza de Lima. Esta plaza es conocida por estar justo al lado del Estadio Santiago Bernabéu. Confluyen aquí las avenidas del General Perón y de Concha Espina con el eje del Paseo de la Castellana.
Dejamos la Plaza de Lima para ir a otra plaza, concretamente la de los Sagrados Corazones, pero no diremos nada de ella hora, lo haremos en el capítulo correspondiente al barrio de Hispanoamérica. Allí vamos a tomar la calle del Segre, que luego se cambia de nombre y se denomina calle del Cinca y va a desembocar, -como lo haría el propio río Cinca-, en otra plaza más, esta vez la Plaza de Cataluña, que es un modesto rectángulo adosado a la calle del Príncipe de Vergara. Junto a la Plaza de Cataluña, pero en la calle del Cinca, está la Parroquia de San Juan de Ribera, a la que se accede por la calle de Rodríguez Marín.

Parroquia de San Juan de Ribera - ©JMPhotographia

Esta parroquia, como la misma figura trina del Dios cristiano, es tres cosas en una, o algo parecido, ya que es iglesia, colegio y centro asistencial que atiende a niñas, pero que también forma parte del patronato de la Fundación Fusara, Fundación Santamarca, y de San Ramón y San Antonio. El edificio de la parroquia alberga una reliquia del Lignum Crucis, una de las millones que hay por el mundo, pero no es la única, hay otra de Francisco de Borja y otra más de Pío X. El edificio data de 1965 y está construido en estilo neogótico madrileño y su fachada presenta dos grandes lápidas de mármol que recuerdan que el edificio fue construido a expensas de doña Antonia González y Pérez.
No vamos a continuar ahora por la calle del Príncipe de Vergara, sino que vamos a alejarnos un poco por la Avenida del Doctor Arce para visitar el Instituto Cajal y el Santuario de Santa Gema. El Instituto Cajal, integrado en el CSIC desde después de la Guerra Civil, fue inaugurado en 1932 como Centro y Laboratorio de Investigaciones Biológicas, dirigido por Santiago Ramón y Cajal. El germen de este instituto está en una reunión acaecida el 4 de enero de 1899 en el Ateneo de Madrid en la que se aprobó la creación de un laboratorio de biología, de psicología experimental y de antropología.

Instituto Cajal - ©JMPhotographia

Su primera sede estuvo en un hotel en la calle de Ventura de la Vega y después en el Museo del Doctor Velasco, que es el actual Museo Antropológico, junto a la Estación de Atocha. Gracias a un Real Decreto, se comenzó a construir un nuevo edificio en 1922 que conjugaría el Laboratorio de Investigaciones Biológicas de Cajal y los laboratorios de Fisiología Experimental, de Neuropatología e Histología y los laboratorios del Museo Nacional de Ciencias Naturales, que visitamos en el capítulo anterior. Este nuevo edificio se ubicaba en el Cerro de San Blas, en el Retiro. En 1957 el Instituto sufrió un nuevo traslado, esta vez a la calle de Velázquez, y finalmente, en 1989, se construyó una nueva sede en la Avenida del Doctor Arce, la sede actual, donde el Instituto Cajal se ha convertido en un referente de la neurociencia española.
El Santuario de Santa Gema, que está en la calle del Genil, que es una calle peatonal en realidad, está muy cerca del Instituto Cajal. En realidad, está en frente de la Plaza del mismo nombre. El templo es famoso por guardar otra reliquia, el corazón de Santa Gema, que llegó de Roma en 1985. Santa Gema es una santa moderna, de las que vivió en el siglo XIX, fue huérfana joven y tenía visiones y éxtasis místicos y una santa que murió demasiado joven, concretamente a los 25 años de edad. Fue enterrada en la ciudad italiana de Lucca, donde pasó la mayor parte de su corta vida y se le construyó un templo, conforme a su deseo. Fue canonizada por Pio XII en la Basílica de San Pedro en 1940.

Plaza y Santuario de Santa Gema - ©JMPhotographia

En cuanto al santuario madrileño, fue obra del arquitecto Manuel Ambrós Escanellas y quedó consagrado como templo de culto en 1953, después de cuatro años de construcción. El edificio se halla totalmente aislado de los edificios que lo rodean y destaca por su vistosa torre. Desde los años cincuenta se viene produciendo todos los días 14 de cada mes una peregrinación para honrar a la santa.
Volvemos a la Avenida del Doctor Arce y continuamos un poco nuestra andadura en dirección suroeste hasta tomar la calle de Oria a nuestra izquierda. Gracias a ella y a su continuación, la calle de Gómez Ortega, volvemos otra vez a la calle del Príncipe de Vergara, donde nos encontraremos a nuestra izquierda con los Jardines de Pablo Sorozábal, justo en frente del Auditorio Nacional de Música. En estos jardines han instalado hace un tiempo unas piezas enormes de ajedrez. Los jardines, que no son gran cosa, homenajean al compositor Pablo Sorozábal y guardan también un busto de este. La colección de figuras de ajedrez reciben el nombre de "El sueño de lo imposible", -ni idea de la razón de ese nombre-, y fueron puestas en septiembre de 2015, siendo obra del escultor Gustavo Herrera. Estas figuras puede que sean más fotogénicas por la noche, ya que cada una de las figuras gigantes: el rey, la reina, un peón, una torre, un caballo y un alfil, cuentan con luces led en su interior.

"El sueño de lo imposible", en los Jardines de Pablo Sorozábal - ©JMPhotographia

Caminamos ahora hacia el sur, justo hasta donde la calle del Príncipe de Vergara se reúne con la de López de Hoyos, que tomamos en dirección suroeste para volver a la calle de Joaquín Costa, justo donde se forma la Glorieta de López de Hoyos donde, -mira tú por donde-, hay otro paso elevado. En esta glorieta la calle de Joaquín Costa pasa por encima de la calle de López de Hoyos, y también confluyen las calles de Edison y de Oquendo. El nombre de López de Hoyos es un homenaje a Juan López de Hoyos, escritor y humanista español que vivió en el siglo XVI y que es recordado, sobre todo, por haber sido maestro de Miguel de Cervantes.
Esta glorieta, que antes recibió el nombre de Glorieta de Ruiz de Alda, es recordada por algunos, como por ejemplo mi padre, por ser el escenario de uno de los demasiados atentados sangrientos que perpetró la banda terrorista ETA en la capital de España. En este caso, el atentado ocurrió en junio de 1993, cuando un coche bomba con 40 kilos de amosal fue detonado al paso de una furgoneta en la que viajaban 6 militares. El resultado de la acción fue de 7 muertos (los seis militares más un civil que hacía las veces de conductor de la furgoneta) y 25 heridos, algunos de ellos niños que estaban esperando un autobús escolar y que estuvieron en estado muy grave, pero que, por fortuna, pudieron salvarse.

Glorieta de López de Hoyos - ©JMPhotographia

Y si andamos un poquito de nada hacia el sur por la calle de Edison ya estamos en nuestro último punto de visita del barrio de El Viso: la sede de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Este es un organismo encargado de supervisar e inspeccionar los mercados de valores españoles y la actividad ejercida por todos los que intervienen en estos mercados de valores, velando por la transparencia y la correcta formación de precios y por la protección de los inversores.

Comisión Nacional del Mercado de Valores - ©JMPhotographia

La acción de la CNMV se proyecta sobre todo sobre las sociedades que emiten y ofrecen valores para ser colocados de forma pública, sobre los mercados secundarios de valores y sobre las empresas que prestan servicios de inversión y sobre las instituciones de inversión colectiva. La CNMV recibe constantemente información del estado financiero y societario de las empresas que cotizan en bolsa y de todas las emisiones de valores realizadas en España, ya que todos los emisores están obligados a presentar ante la CNMV cualquier información que pueda afectar al precio al que cotizan sus acciones en Bolsa.

Pues ahora si, hemos terminado nuestro recorrido por el barrio de El Viso. Ha sido un barrio interesante, con muchas cosas que ver y aprender y lo hemos hecho en un día que, aunque estaba muy nublado y ha terminado lloviendo, nos ha permitido hacer un paseo agradable y tranquilo, a pesar de que hacía un poco de frío. El Viso es un barrio digno de Chamartín, pues no desentona con el resto del distrito. A pesar de pertenecer al distrito donde vivo, reúne bastantes lugares que no conocía y que me han sorprendido y gustado.

En el siguiente capítulo nos adentraremos en el otro barrio del sur del distrito de Chamartín, llamado Prosperidad. Allí zigzaguearemos entre las calles de Avenida de América, de Corazón de María y de Clara el Rey, nos pondremos debajo de las llamadas Torres Blancas, del Hotel Puerta de América, visitaremos la Plaza y el Mercado de la Prosperidad y volveremos una vez más acercarnos a la M-30 y a una de sus pasarelas peatonales. Será muy pronto. ¿Os han gustado estos dos capítulos dedicados al barrio de El Viso?

Todas las fotos de la segunda parte del recorrido fotográfico por el barrio del El Viso:

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