[Cap. 41] Conociendo mi ciudad: Prosperidad (Chamartín)

En este capítulo vamos a ver cómo el barrio de Prosperidad es bastante diferente al anterior barrio de El Viso. Cambian las calles, cambian las construcciones, cambian los usos del terreno, pero sigue siendo Madrid. El barrio de Prosperidad tiene forma ligeramente alargada y está delimitado por el sur por la Avenida de América (y un poquito de la calle de María de Molina) y por el este por la autopista M-30, límites muy claros; por el oeste por la calle del Príncipe de Vergara; y finalmente, por el norte, por la calle de López de Hoyos y por un trocito de la calle de Alfonso XIII, que tiene su origen, precisamente, a partir de la calle de López de Hoyos, que hasta ese punto se llama calle de Corazón de María.

A mitad del siglo XIX las tierras en las que hoy se asienta el barrio de Prosperidad eran tierras de labranza poco productivas donde era más habitual ver casas de labradores y caminos que una ciudad. Sin embargo, poco a poco fue desarrollándose y creciendo, hasta ser asimilado a la ciudad en 1898, primero en un distrito que tuvo por nombre Bellavista, y finalmente, en 1955, dentro del distrito de Chamartín.

Prosperidad fue uno de esos suburbios nacidos de manera espontánea que se desarrollaron de forma independiente allá por aquel tiempo en el que se aprobó el Anteproyecto del Ensanche de Madrid por el que la ciudad se expandiría más allá de la vieja tapia que mandó levantar el rey Felipe IV en 1625. La ciudad necesitaba expandirse, salirse del reducto que le marcaba aquella tapia y eso ocasionó que desde mucho tiempo atrás empezaran a surgir agrupamientos espontáneos de viviendas en los suburbios. La inmigración que se produjo y se sigue produciendo desde el interior de la península hacia la capital en busca de trabajo y un mejor provenir hicieron que estos pequeños núcleos de población fueran creciendo poco a poco.

En este caso el barrio de Prosperidad nació en 1862 cuando se registra en una notaría la venta de dos parcelas destinadas a la construcción de viviendas, hecho que no sólo puso fecha de inicio a la historia de este barrio sino que también le dio el nombre, ya que el barrio tomaría el nombre del vendedor de estas parcelas: Próspero Soynard. Administrativamente, el barrio ha sido disminuido bastantes veces, ya que sus límites en su origen eran mucho más grandes. La última de estas divisiones administrativas se produjo en 1987, cuando la creación del barrio de Ciudad Jardín, -por cierto, el próximo que visitaremos-, dividió en dos el de Prosperidad.

La tipología de las viviendas de Prosperidad es muy diferente a las de El Viso, si bien podríamos afirmar que su origen es el mismo, el de haber sido concebidas como viviendas baratas. La casas del barrio de Prosperidad son habitadas por gentes de mucho menor poder adquisitivo, obviamente, la mayoría pertenecen a promociones públicas en primer lugar, y posteriormente, de promoción privada después del período de postguerra. En las décadas de los 60 y 70 gran número de casas anteriores a la Guerra Civil fueron demolidas para la construcción de viviendas modernas más altas a costa de disminuir el patrimonio histórico del barrio.

Actualmente viven en el barrio más de 36 mil personas, número que viene más o menos manteniéndose desde principios de los años 70, no llegando el número de extranjeros a 4 mil.

Vamos ya a comenzar nuestro recorrido. Acabamos el capítulo anterior en la sede de la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Continuemos a partir de ahí acercándonos al Intercambiador de la Avenida de América. Precisamente ahí, donde termina la calle de María de Molina, cruza la calle de Francisco Silvela y comienza la Avenida de América, está situado este gran intercambiador de transportes, tan importante como feo. En este intercambiador confluyen las líneas 4, 6, 7 y 9 de Metro de Madrid y una estación terminal de autobuses urbanos, interurbanos y de largo recorrido, ni más ni menos.

Intercambiador de la Avenida de América - ©JMPhotographia

Como se debe entender, todo esto conforma unas instalaciones complejas, dispuestas en varios niveles, de los que los inferiores sirven a las líneas de metro y los superiores a la terminal de autobuses. El origen de la estación de metro está en marzo de 1973, cuando se realizó la inauguración de la estación de metro de la línea 4 como fruto de la ampliación de esta línea desde la estación de Diego de León hasta la estación de Alfonso XIII. La previsión del consistorio hizo que la estación de metro de Avenida de América se construyera según un proyecto en el que ya se contemplaba la presencia de cuatro lineas diferentes del suburbano en aquel punto, ya que la estación de la linea 4 se colocó en la cota menos profunda, dejando espacio para las otras tres en los niveles inferiores.

La estación de la línea 7 se inauguró dos años después, también en marzo, pero del año 1975, colocándose a dos niveles por debajo de la estación ya existente. No fue hasta octubre de 1979 hasta que se inauguró la siguiente estación, en este caso la de la línea 6, que se ubicó, en lo que a profundidad se refiere, entre las dos primeras estaciones. Finalmente, hubo que esperar otros 4 años más para que se inaugurara la estación de la línea 9, hecho que acaeció en diciembre de 1983, estación que se ubicó a la mayor cota de profundidad.

En 2000 comenzó a servir, tras tres años de obras, la terminal subterránea de autobuses, situada en la zona del vestíbulo que daba acceso al metro. Esta terminal consta de tres niveles: el inferior, en el que se ubicó el acceso al metro, un aparcamiento subterráneo y los locales comerciales; la intermedia para uso de autobuses urbanos e interurbanos; y la superior para uso de los autobuses de largo recorrido. Este hecho fue el que modificó muchísimo el acceso superior al nuevo intercambiador y se llenó toda la superficie de cubos horrorosos.

Continuamos por la Avenida de América en dirección este para visitar la sede de la Unión General de Trabajadores (UGT). Estamos delante de otro ejemplo de arquitectura brutalista en Madrid. En nuestro recorrido por el barrio de Justicia, en el distrito Centro, ya hablamos de la histórica sede de la UGT en el viejo convento de las Recogidas, que había pasado a estar en régimen de alquiler. El edificio de la Avenida de América pasó, desde ese momento, a ser la sede central de la organización.

Sede de la Unión General de Trabajadores - ©JMPhotographia

El edificio fue diseñado por los arquitectos Antonio Vallejo Acevedo y Santiago de la Fuente a principios de los 70. Es un armatoste de hormigón, no nos engañemos, y la razón de ser así la hemos de encontrar en Antonio Vallejo, el cual vio que los edificios de los alrededores estaban muy sucios y quiso con el hormigón hacer un edificio limpio que pareciera sucio. La obra terminó en 1977, y el Sindicato Vertical, que fue quien lo mandó levantar, lo disfrutó muy poco tiempo, ya que en unos pocos meses comenzó su disolución. Este hecho hizo que el edificio pasara a ser ocupado por Aviación Civil, hasta que en 1988 comenzó a llegar a él la UGT, que compartió durante un par de años el edificio con Aviación Civil.

Nos dirigimos hacia el noroeste atravesando la Plaza de Nuestra Señora del Pilar y enseguida cobramos consciencia de cómo son las viviendas de este barrio y también de que no estamos en El Viso: bares populares, edificios altos y apiñados, espacios ajardinados, etc. Las calles de Quintiliano, Mataelpino y del Padre Xifré nos devuelven otra vez a la Avenida de América, y en ese punto nos topamos con dos cosas.

En primer lugar, con el Colegio Claret, situado en la calle del Corazón de María, que justo ahí arranca. Este colegio se inauguró el 8 de octubre de 1954, es decir, hace 65 años, período de tiempo en el que, lógicamente, se ha ido ampliando y remodelando. El colegio pertenece a los Claretianos, entidad que lo fundó y le dio todo el sentido desde que abrió sus puertas con 180 alumnos.

En segundo lugar, un poco más abajo, con uno de los edificios del Madrid moderno más característicos, las Torres Blancas, que ni son varias torres ni son de color blanco. Este edificio, que destaca entre todos los demás de la ciudad, fue construido entre 1964 y 1969 bajo los planos de Francisco Javier Sáenz de Oíza, y está considerado uno de los mejores ejemplos del organicismo español de aquella época. En el diseño también intervinieron Juan Daniel Fullaondo y Rafael Moneo.

Torres Blancas - ©JMPhotographia

Este edificio es el resultado también del empeño de la constructora Huarte por participar en esa vanguardia arquitectónica tan en boga en los sesenta y que dio resultados muy carismáticos en la capital de España. Se trata de un edificio de viviendas que huye de todo convencionalismo, que quiere y consigue ser singular y notable, que busca la altura con un concepto orgánico, teniendo siempre cerca la idea de crecer hacia arriba como si de un árbol se tratase, recorrido desde abajo hasta arriba por escaleras, ascensores e instalaciones a modo de venas o ramas, -si continuamos con la metáfora arbórea-, que unen las viviendas con el suelo. El edificio consigue plasmar esa idea mostrando al que lo mira elementos verticales sobre los que se abren miradores y terrazas circulares con núcleos de jardines.

Su nombre el plural nos revela que la idea original fue construir dos torres, no una, y el adjetivo "blancas" nos indica que en la idea original estaba el recubrimiento del inmueble con polvo de mármol blanco mezclado con hormigón del que al final sólo quedó este último.

En total hay 23 plantas destinadas a viviendas y oficinas, habitando cada planta cuatro viviendas que combinan formas rectangulares y circulares, dificultando en muchos casos colocar muebles convencionales junto a paredes curvas. En las últimas dos plantas hay un restaurante y una piscina rodeada de una azotea con jardines. Su imagen característica, que son los esbeltos cilindros que forman las terrazas semicirculares alternadas por lienzos planos verticales, es el resultado del anhelo de unir en lo posible los aspectos funcionales, resistentes y estéticos huyendo a la vez de soluciones tradicionales.

La Avenida de América en dirección este nos lleva a otro punto interesante: el Hotel Puerta de América, muy reconocible por su colorido estilo y por estar lleno de palabras en muchos idiomas pertenecientes al poema "Libertad" de Paul Éluard. Estamos hablando de un hotel de cinco estrellas construido entre 2003 y 2005 en unos terrenos donde se ubicaban unas instalaciones deportivas que eran propiedad de la Fundación Santiago Apóstol y que quedaron al otro lado de la carretera cuando se construyó el tramo de la autopista N-II hasta el aeropuerto, hecho que aconteció en los años cincuenta.

Hotel Puerta de América - ©JMPhotographia

Una de las particularidades de este hotel es que se concibió en su construcción como un proyecto colectivo en el que participaron 18 arquitectos y diseñadores de prestigio internacional. Se aprovechó de este talento para que cada uno de estas personalidades artísticas se hiciera cargo de una parte del hotel, mayormente por plantas, aunque no siempre fue así, ya que, por ejemplo, Jean Nouvel se encargó del ático y de la planta duodécima, además de la fachada multicolor.

El interior del sótano es obra de Teresa Sapey; la planta baja está decorada por John Pawson, y las plantas, desde la primera hasta la décima fueron decoradas por Zaha Hadid, Norman Foster, David Chipperfield, Plasma Studio (E. Castro y H. Kehne), Victorio & Lucchino, Marc Newson, Ron Arad, Kathryn Gluckman, Arata Isozaki. La planta undécima es obra de Javier Mariscal y Fernando Salas; y la duodécima, como ya hemos dicho, por el propio Jean Nouvel.

Respecto a nuestra posición, la primera calle paralela al norte es la del Corazón de María y la segunda la de Clara del Rey. Ambas calles tienen un recorrido y una longitud similar, convirtiéndose la primera en la calle de Alfonso XIII tras cruzar la calle de López de Hoyos y terminando la segunda en esta misma calle.

Por la calle de Clara del Rey volvemos hacia el suroeste hasta dar con la calle de Juan Bautista de Toledo, que tomamos a nuestra derecha y nos conduce directamente a la calle de López de Hoyos y a la Plaza de Prosperidad que, técnicamente, está en el barrio de Ciudad Jardín después de la división administrativa de 1987, pero que no podemos no tratar en el barrio que lleva su mismo nombre.

La Plaza de Prosperidad fue reformada a mitad del primer decenio del siglo XXI para placer de los vecinos del barrio, ya que, debido al diseño de esta plaza con numerosos obstáculos tanto físicos como visuales se favorecía la creación de espacios marginales que daban al lugar cierto clima de inseguridad. La reforma eliminó estos obstáculos dando al espacio un aspecto mucho más diáfano y libre, con pavimentos mejorados y con nuevo mobiliario y jardinería.

Plaza de la Prosperidad - ©JMPhotographia

Junto a la plaza hay un mercado municipal, el Mercado de Prosperidad. Abrió sus puertas por primera vez este mercado en 1954, pero su segunda vida, tras una completa reforma, comenzó en 2015. Como hacen otros mercados municipales, además de apostar por la venta clásica de productos de alimentación, ofrece al cliente una muy interesante propuesta gastronómica, pero no para la cosa ahí, ya que también hay productos de cultura y ocio, todo ello repartido entre las dos plantas que tiene este mercado, aunque, a decir verdad, la segunda planta está enteramente ocupada por un supermercado.

Los fines de semana suelen organizarse actividades para animar a los más pequeños, alguna que otra actuación musical y otras propuestas culturales de las que merece uno estar informado. Y tampoco debe perderse de vista el exterior del mercado, donde podemos encontrar otras tiendas y otros servicios, entre los que destaca una segunda sucursal de la Chocolatería San Ginés.

Sucursal de la Chocolatería San Ginés - ©JMPhotographia

Tomamos la calle de López de Hoyos en dirección noreste. Esta calle me recuerda mucho a otras calles digamos... tradicionales de Madrid como pueden ser Bravo Murillo, General Ricardos o incluso la propia calle de Alcalá, vías en los que se hacen normales locales tradicionales como zapaterías, fruterías, colchonerías, todas ellas mezcladas también con alguna que otra gran cadena de supermercados o de tiendas de otro tipo de bienes. Todo ello hace que la calle de López de Hoyos tenga ese ambiente populoso, lleno de vida y de movimiento que dan tanta vidilla a las ciudades.

La Parroquia de Santa Matilde sale a nuestro encuentro a nuestra derecha cuando alcanzamos la calle de Santa Hortensia, vía de naturaleza circular a la que volveremos más tarde. Esta parroquia fue uno de los edificios de mayor calidad que se construyeron con el rápido crecimiento del barrio de la Prosperidad, acelerado por la continua llegada de gentes que, provenientes del campo, buscaban una vida mejor en Madrid. La Parroquia de Santa Matilde se levantó en el último tercio del siglo XIX con estilo neomudéjar, el más característico del Madrid de la época y que ya hemos encontrado en bastantes sitios de Madrid. La parroquia cuenta con un modesto jardín que es uno de los pocos jardincitos que han sobrevivido al paso del tiempo y que fueron tan característicos de los chalets y hotelitos que se construyeron en la zona.

Parroquia de Santa Matilde - ©JMPhotographia

Girando a la izquierda por la calle de Baeza accedemos a una plaza quizá un tanto anodina que recibe el nombre de Plaza del Banco y que contiene unos pequeños jardines, modestísimos, a los que han llamado Jardines de Mario Benedetti.

Tras cruzar Clara del Rey llegamos de nuevo a la calle del Corazón de María. Allí, en un restaurante llamado Arcade, me tomé el café más caro que me he tomado en mi vida, nada menos que 2.50€ por un café con leche, quizá porque me fue aplicada la tarifa especial para turistas con cámara de fotos.

La calle de Corazón de María en dirección suroeste nos conduce de nuevo a la Avenida de América y allí nos topamos con el edificio de IBM. Ésta es la segunda sede de la multinacional norteamericana, la primera, un edificio de Miguel Fisac, ya la vimos en nuestro recorrido por el barrio de Recoletos, en el distrito de Salamanca. Esta segunda sede fue proyectada por Salvador Gayarre, Tomás Domínguez del Castillo y Juan Martín Baranda en 1987, extendiéndose la construcción del edificio hasta 1989.

El edificio cuenta con una superficie construida de 50 mil metros cuadrados repartidos entre las 10 plantas de 150 x 50 metros levantadas junto a la Avenida de América. Justo al lado, para que los peatones puedan cruzar al otro lado, hay una pasarela a la que no me pude resistir, por lo que me planté en el medio para hacer alguna foto al tráfico que entra y sale de y a Madrid.

Edificio de la IBM - ©JMPhotographia

Un pequeño pasadizo para peatones ubicado entre el edificio de IBM y unas canchas deportivas nos permite volver a la calle de Santa Hortensia, que tomamos hacia el norte. En esta calle está la sede, una de ellas, de la Consejería de Educación y Juventud de la Comunidad de Madrid, un edificio que conozco por haber tenido que acudir a él para tramitar unos papeles de unas oposiciones a las que luego no me presenté por gilipollas, pero esa es otra historia. También es la calle en la que ese mismo día casi me llevo una multa por poner mal mi matrícula en el parquímetro, lo cual hubiera sido también una multa por gilipollas, pero que no fue en cualquier caso porque la señorita que atiende estos menesteres me la perdonó. Dicho esto, la calle de Santa Hortensia parece que es una calle de la que mejor me mantengo alejado.

A través de la calle de Francisco Vivancos, que sale a nuestra derecha, nos acercamos a la M-30. Después la calle de Ángel Hernández, primero peatonal y después apta para automóviles, nos lleva al pie de la subida de una de las pasarelas que cruzan la autopista de circunvalación. Me gustan las pasarelas, ya lo sabéis, así que no pude resistirme tampoco a hacer unas fotos en la mitad. De ahí, volviendo por el mismo camino, y continuando por el norte paralelamente a la M-30, y tras cruzar un pequeño bosque lleno de árboles, hierba y sin ningún perro con su paseante, llegué al acceso/salida de la M-30 a la altura de la Avenida de Ramón y Cajal. Cruzado ese acceso/salida, hay un parquecito lleno de pinos donde hay un monumento dedicado a Félix Rodríguez de la Fuente.

Monumento a Félix Rodríguez de la Fuente - ©JMPhotographia

Este pequeño parquecito de 1,55 hectáreas lleno de pinos recibió el nombre de naturalista desde su inauguración en 1980. En su centro encontramos un monumento a Féliz Rodríguez de la Fuente, pero no es el único que hay en Madrid, ya que podemos encontrar otro en el Zoo Aquarium de la Casa de Campo. Dentro del mismo parque también se puede encontrar algo que no es muy habitual en un parque, una boca de metro situada junto a las vallas que separan el parque de la M-30.

Para finalizar este capítulo, vamos a tomar la calle del Padre Claret hacia el sur y girar a la derecha por la calle de López de Hoyos, justo donde termina pero no acaba, o acaba pero no termina, ya que esta calle, además de ser muy larga y muy diferente en anchura e importancia según qué tramo, es también una calle discontinua, una especie de Guadiana viario que se ve interrumpido aquí para continuar al otro lado de la M-30, en el distrito de Ciudad Lineal y continuando posteriormente por el distrito de Hortaleza.

Justo al girar y adentrarnos en López de Hoyos estamos delante de la Dirección Provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social. Esta es una entidad dotada de personalidad jurídica propia pero dependiente del Ministerio de Empleo y de Seguridad Social que gestiona las prestaciones económicas más importantes del sistema de Seguridad Social de España.

Dirección Provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social - ©JMPhotographia

Este edificio, ya que es el de una Dirección Provincial, es una de las 52 direcciones provinciales ubicadas en cada una de las provincias españolas, y también en Ceuta y en Melilla; y arquitectónicamente es un edificio curioso, como de armazón transparente, y quien esté cerca verá en seguida por qué.

Hemos recorrido con nuestra cámara el barrio de Prosperidad. Aquí hemos encontrado edificios singulares y de corte moderno como las Torres Blancas o el Hotel Puerta de América. También hemos recorrido para arriba y para abajo calles como Corazón de María, Clara del Rey o López de Hoyos. Hemos conocido edificios importantes como el de la Unión General de Trabajadores y de la multinacional informática IBM. Y por último, hemos hecho algo que siempre nos gusta: visitar un mercado municipal.

En el siguiente capítulo conoceremos el barrio de Ciudad Jardín que, en cierta manera, está como encajado entre los dos barrios que ya hemos visitado. Recorreremos un barrio de casas unifamiliares, de poca altura, con edificios interesantes como el Auditorio Nacional de Música y puntos importantes de la ciudad como el Parque de Berlín. Como siempre... os espero.

Todas las fotos del paseo fotográfico por el barrio de Prosperidad:

Todos los días una nueva foto en color del proyecto en Instagram. JMPhotographia en las redes sociales:

Deja un comentario