[Cap. 11] Conociendo mi ciudad: Barrio de Universidad (Centro) 2ª parte

Continuemos con nuestro recorrido fotográfico por el barrio de Universidad de la ciudad de Madrid. Habíamos terminado la primera parte en el edificio del Ministerio de Justicia en la calle de San Bernardo. Desde ese punto vamos a seguir andando por la calle en dirección norte. Tras pasar la boca de metro de la estación de Noviciado, vamos a encontrar a nuestra izquierda el Paraninfo de la Universidad Complutense, la razón que explica el nombre actual del barrio que estamos visitando.

El paraninfo de la Universidad Central o pananinfo de San Bernardo, como también se conoce a este edificio, ocupa el lugar del antiguo Noviciado de Jesuitas, -de ahí el nombre de la calle de Noviciado-, que fue fundado en 1602. En 1769 fueron expulsados de España los jesuitas y ocuparon el edificio la comunidad de Padres del Salvador, institución religiosa que había sido fundada en 1644. La desamortización de Mendizábal hizo que el edificio pasara a ser propiedad del Estado, que en 1843 lo destinó a ser sede de la Universidad Central.

Universidad Central o Universidad de Madrid fueron los nombres que tomó la Universidad de Alcalá de Henares cuando, por real decreto, se decidió que debía trasladarse a Madrid en 1836. En realidad, se llamó Universidad Literaria hasta 1851, en el que comenzó a usarse el nombre de Universidad Central. Era la única universidad de España que tenía la potestad de otorgar el título de doctor hasta 1954, en el que también se le concedió ese derecho a la Universidad de Salamanca, y después a todas las otras demás universidades repartidas por España.

El edificio se quedó pequeño en la década de los 30 del siglo XX, momento en el que se empezó a pensar en un traslado a la sede actual de la Ciudad Universitaria. No obstante, el edificio tuvo que seguir siendo utilizado como sede de la universidad forzosamente debido al hecho de que durante la Guerra Civil los terrenos de Ciudad Universitaria fueron arrasados.

Antes de que la Asamblea de Madrid se trasladara a su actual sede en Vallecas, este edificio albergaba las sesiones de la asamblea madrileña.

Paraninfo de la Universidad Complutense - ©JMPhotographia

Un poquito más arriba, pero en esta ocasión a nuestra derecha, nos encontramos con el Palacio de Parcent, un inmueble que también pertenece al Ministerio de Justicia. Conocido como Casa de los Siete Jardines, Palacio de los Condes de Parcent, Palacio del Marqués de la Mejorada, Palacio de la Marquesa de la Breña o Palacio de Guadalcázar, fue construido en 1728 ejecutando un diseño del arquitecto Juan Valenciano como otro ejemplo prototípico de casa palaciega de aquel siglo. Teniendo tantos nombres como tiene podemos imaginarnos que ha sido muy retocado respecto a su diseño original, aunque conserva su originalidad la puerta de estilo riberiano.

En 1860 fue reformado en su interior transformando algunas de sus habitaciones en salones al estilo decimonónico de París o Londres que aún se conservan. Antes de que comprara el palacio la condesa de Parcent, el edificio pasó por una época de abandono tras ser ocupado por unas monjas que montaron un colegio de niñas. Antes de ese colegio, el palacio fue propiedad del marqués de Guadalcázar, que fue esposo de María Isidra de Guzmán y de la Cerda, mujer importante dentro de las letras y la ilustración española pues fue la primera mujer en entrar en la Real Academia Española en 1784 y también la primera doctora salida de la Universidad de Alcalá de Henares.

En 1945, finalmente, el palacio fue adquirido por el Estado, por lo que actualmente acoge algunas dependencias del Ministerio de Justicia.

Palacio de Parcent - ©JMPhotographia

La fachada norte del Palacio de Parcent da a la calle de San Vicente Ferrer. Esa calle, tomada en dirección oeste, nos lleva a la calle de Amaniel, por la que nos dirigimos otra vez al sur. A nuestra izquierda va a quedar el Conservatorio de Música Amaniel, que está situado justo a las espaldas del Paraninfo de la Universidad Complutense. A la altura de la fachada sur de este conservatorio está el triángulo que conforma la Plaza del Conde de Toreno. En este lugar, además de comenzar la calle de Amaniel, confluyen las calles del Álamo, de San Bernardino y la de los Reyes, que atraviesa la plaza por la punta que mira al sur. Y precisamente la calle de los Reyes nos conduce, en dirección suroeste, de nuevo a la Gran Vía, justo a la altura en la que se topa con la calle de la Princesa, es decir, en la Plaza de España y justo al lado del Edificio España.

Del Edificio España se pueden hablar maravillas, pero actualmente no se pueden sacar fotos válidas, ya que está totalmente envuelto en andamios y lonas que, recientemente, han dado algún que otro susto al desprenderse por el viento. Toda este revuelo en su fachada se debe a que actualmente está siendo totalmente reformado para convertirse en un hotel de lujo de la cadena hotelera Riu Hotels & Resorts.

El inicio de la construcción del Edificio España está en 1948 bajo diseños de los hermanos Otamendi. Si miramos al edificio de frente comprobaremos que es una construcción escalonada en cuatro alturas distintas. Desde la idea original fue un edificio multifuncional, que sirvió para tener un hotel, oficinas, viviendas y hasta un centro comercial: una especie de ciudad dentro de un edificio. Posee 25 plantas y tiene 117 metros de altura, pero no es el edificio más alto de Plaza de España ya que se ve superado por la vecina torre de Madrid. En el momento de su construcción batió la marca de número de ascensores en un mismo inmueble con 29 unidades.

Edificio España - ©JMPhotographia

Por la calle de San Leonardo llegamos a la calle de San Bernardino, que nos acompaña en dirección noroeste hasta el Palacio del Marqués de Santacruz. Es este un palacio diseñado por el arquitecto Antonio Plo y Camin -artífice de la cúpula de San Francisco el Grande-, que terminó de construirse en 1768 para el Conde de Superunda. Tiene una portada neoclásica que se añadió bastantes años después, en 1774, obra de Juan Agustín López Algarín. Se trata de una casa-palacio prototípica del siglo XVIII. En 1870 pasó a ser propiedad del marqués de Santacruz y desde entonces se le conoce por ese nombre. Ese mismo año se realizaron reformas de ampliación y de adecuación.

En el edificio, convertido en un museo de Álvaro de Bazán, el más conocido y temido marino español, participante de la batalla de Lepanto, se exhiben auténticos tesoros provenientes de aquella batalla, acaecida en 1571. Quien quiera acercarse a este palacio, podrá contemplar fanales de los barcos turcos que participaron en aquella famosa batalla y también las llaves de la ciudad de Túnez que tomaron las tropas de Carlos I en 1535.

La Plaza de Cristino Martos aparece a la izquierda si seguimos recorriendo la calle de San Bernardino. Esta plaza está conectada con la calle de la Princesa a través de unas bonitas escaleras ornamentales que terminan, ya abajo, con una pequeña fuentecilla que recibe el nombre de Fuente de la Escalinata, Fuente de los Afligidos o incluso Fuente de Cristino Martos. Anteriormente, hubo en ese mismo emplazamiento otra fuente que recibía el nombre de Fuente de San Joaquín, que fue sustituida en 1952 por el conjunto ornamental actual, formado por escalinata con esculturas y fuente y que está dedicado a la memoria del médico y bacteriólogo Jaume Ferran.

Fuente de la Escalinata o de los Afligidos - ©JMPhotographia

Avanzando un poco en dirección noroeste por la calle de la Princesa se llega enseguida a la altura de la calle del Duque de Liria y del Palacio de Liria. Como es lógico, no pude visitar el palacio porque sólo puede hacerse los viernes en tres turnos y hay muchas solicitudes. Lo triste es que tampoco se puede sacar una foto significativa de él porque está cercado. Estamos ante el domicilio particular más grande de Madrid con 200 habitaciones y unos 3.500 m².

La segunda mayor residencia aristocrática de Madrid tras el Palacio Real fue construida en el siglo XVIII y en su diseño participaron varios arquitectos, entre los que destaca el siempre presente Ventura Rodríguez. Pese a que el Palacio de Liria es conocido por ser la residencia madrileña de los Duques de Alba, sus primeros propietarios fueron los duques de Berwick. El palacio pasó a manos de los Alba al fusionarse la casa británica con la española. Las obras se iniciaron en 1767 y duraron bastantes años. El principal arquitecto, el francés Louis Guilbert, fue despedido a los 10 años por la aparición de unas deficiencias en forma de grietas y por sospechas de malversación. Ventura Rodríguez fue contratado para terminar el edificio y solventar los problemas técnicos.

El nombre del palacio proviene, -como muchos estaréis adivinando-, de la localidad valenciana de Liria. El nombre del ducado es anterior a la construcción del palacio, pero el nombre proviene del IV duque de Liria que además nació en esta localidad. Al parecer el III duque de Liria tenía problemas para ser padre y para conmemorar que lo logró en Liria quiso recordar este hecho dándole este nombre al palacio.

Dentro del Palacio de Liria hay tesoros artísticos de gran calado y la colección que allí se guarda ha sido mermada en los últimos años por necesidades económicas. En el palacio hay obras de autores como Fra Angelico, Tiziano, Mengs, Goya, Madrazo, Sorolla, Daniel Vázquez Díaz, Canaletto, Rembrandt, Rubens, El Greco, Murillo, Picasso... y un lago etcétera. Además de cuadros hay tapices y otros objetos decorativos. Ah, y en el jardín un cementerio de máscotas donde los duques han ido enterrando a sus perros.

Palacio de Liria - ©JMPhotographia

El siguiente paso en nuestro recorrido es el Cuartel del Conde Duque para lo cual debemos tomar la calle del Conde Duque en dirección norte. Subiendo por la calle quedará a nuestra izquierda el cuartel y podremos leer uno o dos carteles con el viejo lema de la Guardia Real: SOLVIT FORMIDINE TERRAS, algo así como "libera a las tierras del miedo". El edificio fue construido a partir de 1717 bajo los planos de Pedro de Ribera. Se trata de un edificio de estilo barroco que sirvió, como su nombre indica, para uso militar, pero que actualmente es la sede de un centro cultural donde se pueden ver exposiciones y asistir a conciertos.

El cuartel se construyó por orden de Felipe V, el primero de los borbones, que quería un cuartel para los guardias de corps. En el exterior destaca su portada barroca y en el interior su patio central, acompañado de otros dos patios laterales. En 1869 el edificio sufrió un importante incendio que destruyó prácticamente toda la planta superior y una torre en la fachada oeste que se usaba a veces como prisión para personajes políticos. Su uso militar duró hasta 1969, año en el que el Ayuntamiento de Madrid realiza una primera reforma para adecuarlo para otros menesteres. Hoy en día es la sede de la Biblioteca Histórica de la ciudad, la Biblioteca Musical, la Hemeroteca y contiene salas de exposiciones y una biblioteca pública.

Cuartel del Conde Duque - ©JMPhotographia

A través de la Plaza de Guardias de Corps y de la calle de Cristo accedemos de nuevo a la calle de Amaniel y a la Plaza de las Comendadoras, que queda prácticamente al frente. Esta plaza es uno de esos rincones que tiene Madrid que, si cerramos los ojos por un momento, pueden resultarnos totalmente atemporales porque podemos perfectamente imaginarlo hace siglos. A la hora en la que realicé la visita todo era maravillosa quietud, sonido de pájaros y perfecta tranquilidad.

La plaza recibe el nombre del convento e iglesia que tiene al lado. El Convento de las Comendadoras de Santiago fue construido en 1650, en época que Felipe IV. Hay una leyenda acerca de este monasterio que habla de una joven muy religiosa que tenía la voluntad de ser monja a la que se le apareció un peregrino que le indicó que fuera a Madrid y a este nuevo convento recién edificado. Al llegar a la ciudad, aquella joven reconoció en la imagen de Santiago la identidad del peregrino con el que se había topado.

En la obra de Benito Pérez Galdós Miau, la plaza aparece con su antiguo nombre, que era el mismo pero más largo, esto es, Plaza de las Comendadoras de Santiago. Desde los años 80 todos los años se realiza en la plaza la llamada "Feria de la Cacharrería" en la que los artesanos de Madrid presentan sus obras.

Plaza de las Comendadoras - ©JMPhotographia

Siguiendo la calle de Amaniel hacia el norte nos encontramos a nuestra izquierda con una especie de entramado moderno que nos indica que estamos frente al Museo ABC. Este museo alberga una colección privada de dibujos e ilustraciones pertenecientes a la colección del periódico ABC. El museo está instalado en la antigua sede de la fábrica de cervezas Mahou, la primera que se instaló en Madrid.

El edificio se lo debemos a José López Salaberry, arquitecto muy activo y ligado a Madrid en los primeros años del siglo XX. El museo actual, gracias a la reforma realizada para adaptar la vieja fábrica a las necesidades de un museo, cuenta con un total de seis plantas de las cuales dos son subterráneas y dispone de dos salas grandes de exposiciones, almacén, librería e incluso un laboratorio de restauración.

En cuanto a la colección en si, comenzó a definirse en 1891 y reúne la obra de más de 1.500 artistas del dibujo y de la ilustración de muy variadas técnicas y estilos de expresión.

Monasterio de Montserrat - ©JMPhotographia

Tras pasar la fachada del museo y girar a la derecha por la calle de Montserrat, volvemos inexorablemente a la calle de San Bernardo. Allí está el Monasterio de Montserrat. Esta convento-monasterio-iglesia está muy relacionado con Cataluña, ya que se fundó en 1642, reinando Felipe IV, para acoger a los monjes castellanos que salieron del Monasterio de Montserrat durante la sublevación catalana de 1640. En un principio, el convento no estuvo aquí, sino en las cercanías del arroyo Abroñigal, hasta que el 1704 fue trasladado al edificio actual en la calle de San Bernardo.

La construcción del edificio tardó más de medio siglo en terminarse, pues comenzó en 1668 y no se concluyó del todo hasta 1720. A pesar de haberse atribuido a Pedro de Ribera, el diseño fue obra de Sebastián Herrera, y dada la duración de la obra, en ella intervinieron varios arquitectos de renombre más, entre ellos el propio Pedro de Ribera, que es el autor de la portada y de la torre.

Una particularidad de esta iglesia es que sólo se construyó una de las dos torres proyectadas y, según parece, también quedaron otras partes de la iglesia sin realizar.

En 1835, por un real decreto, se ordenó cerrar todas las casas religiosas con menos de 12 religiosos. El convento de Montserrat, junto con otros miles de conventos y monasterios, se vio afectado por esta orden y quedó cerrado. Por este motivo, en 1837, el convento se vio convertido en una cárcel para mujeres con el nombre de La Casa Galera. En 1918 los benedictinos de Santo Domingo de Silos, de la orden religiosa que gestionó el conjunto religioso al inaugurarse, volvieron a hacerse cargo del inmueble, aunque no se les entregó la totalidad del conjunto hasta 1953, año en el que cesó la actividad de cárcel de mujeres.

Y con esto ya prácticamente hemos terminado nuestro paseo por el barrio de Universidad, únicamente nos queda subir por la calle de San Bernardo hasta la Glorieta de Ruiz Giménez. Estoy seguro de que muchos de los que pasáis alguna vez por ella no sabéis la historia -no muy bonita- de este lugar. Yo tampoco lo conocía. En esta glorieta, en la que confluyen las calles de San Bernardo, de Alberto Aguilera, y de Carranza, estuvo situada la antigua Puerta de Fuencarral. Su nombre actual es el de un político que fue ministro y alcalde de Madrid, sin embargo, muchos son los que la conocen con el nombre no oficial de Glorieta de San Bernardo, quizá influidos por la presencia en el lugar de la estación de metro de San Bernardo.

Lo que os voy a contar y que muchos no sabíamos, es que mucho tiempo atrás, en este lugar, había instalado un quemadero de la Inquisición. Muchos ya os estaréis imaginando qué prácticas se hacían ahí. Si, lo habéis adivinado, en el lugar donde hoy está la Glorieta de Ruiz Giménez se quemaba vivas a las personas condenadas por el Tribunal de la Inquisición. Pero todo lo malo, -como todo lo bueno-, termina algún día. Esos usos dieron paso a otros más edificantes. Por ejemplo, en la glorieta se levantó el primer hospital de la Princesa en 1857, que años más tarde sería trasladado, primero -y por su proximidad con el frente durante la Guerra Civil- al Colegio del Pilar, en el barrio de Salamanca; y después, debido a la antigüedad del edificio, a su actual emplazamiento en la calle de Diego de León.

 

Hemos terminado el quinto de los barrios del distrito de Centro. Sólo nos queda el último, el que ocupa el centro geográfico con respecto a todos los demás, el barrio de Sol. Un barrio pequeño pero en el que tendremos que detenernos muchas veces y hablar de muchas cosas.

Se acerca el final de la parte más concentrada de Madrid. Los otros distritos, para bien o para mal, son y serán siempre diferentes. Me alegro de haber llegado hasta aquí, y estoy deseando conocer más de mi ciudad. ¿Y vosotros? ¿No os dan ganas de salir a recorrer la ciudad en la que vivís?

 

 

Todas las fotos de la segunda parte del recorrido por el barrio de Universidad:

Todos los días una nueva foto en color del proyecto en Instagram. JMPhotographia en las redes sociales:

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