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[Cap. 19] Conociendo mi ciudad: Barrio de Palos de Moguer (Arganzuela)

El barrio de Palos de Moguer está situado justo al norte del barrio de Delicias. Se encuentra delimitado por la Glorieta de Embajadores y la Ronda de Atocha al norte; por la calle de Méndez Álvaro al este; por las calles de Bustamante y Ferrocarril al sur; y por la calle de Embajadores al oeste.

Hay una historia muy curiosa respecto a la denominación de este barrio. Palos de Moguer es un topónimo erróneo, ya que reúne en uno solo dos nombres de municipios onubenses distintos e independientes que distan unos 9 o 10 kilómetros entre sí. Este topónimo erróneo surgió en tiempos de los primeros cronistas de Indias, ya que se esa zona de Huelva salían principalmente los barcos que se dirigían al Nuevo Continente. El topónimo erróneo se propagó a través de documentos oficiales, libros y otras publicaciones. Este error se ha ido subsanando a lo largo del siglo XX, pero como vemos aquí, todavía no se ha arreglado del todo. Ejemplo de esto es el hecho de que el nombre de este barrio procede de la estación de metro, cuyo nombre procede a su vez de una calle. Los nombres de la calle y de la estación de metro fueron cambiado a “Palos de la Frontera” en 1979 y 1986 respectivamente, pero por alguna razón que se me escapa a mí y a muchos otros el nombre del barrio ha continuado inalterado a pesar de las incesantes peticiones del ayuntamiento de Palos de la Frontera.

Comencé mi viaje en la Estación de Chamartín, como siempre, tomando el suburbano hasta la estación de Delicias. Desde allí, tomando el Paseo de las Delicias hacia arriba, es decir, en dirección hacia Atocha, y lo primero que encontramos es una plaza un poco extraña, llamada Plaza de Luca de Tena. En el plano o callejero nos parece una plaza cuadrada normal, pero en la práctica son cuadro plazas separadas por calles, ya que se encuentra en el punto exacto en donde se cruzan el Paseo de las Delicias y la calle de Canarias. Los cuatro espacios resultantes se llenan con parques infantiles, espacios abiernos con bancos para descansar, árboles y demás infraestructuras urbanas asociadas a este tipo de espacios. Si todas las plazas y glorietas son difíciles de fotografíar a ras de suelo, esta lo es especialmente.

Plaza de Luca de Tena – ©JMPhotographia

Siguiendo hacia arriba llega un momento en el que el Paseo de las Delicias se cruza con la calle de las Delicias. En ese punto giré a la derecha para tomar de nuevo hacia el norte la calle paralela, que recibe el nombre de Rafael de Riego. Allí está, como si tuviera un poco de miedo, como tratando de esconderse, la Parroquia de Nuestra Señora de las Angustias.

Parroquia de Nuestra Señora de las Angustias – ©JMPhotographia

Esta parroquia no es objeto de fama ni posee grandes tesoros artísticos, pero tiene su historia. Fue construida a principios del siglo XVIII en los Jardines del Buen Retiro para que fuera usada por los servidores del Palacio. Era una iglesia pequeña, de una sola nave, y su emplazamiento estaba muy cercano al Estanque de las Campanillas. Sin embargo, con la reforma del Real Sitio del Buen Retiro en 1841, la iglesia desapareció y la parroquia se trasladó a San Jerónimo el Real, incluyendo la imagen de la Virgen de las Angustias, que posteriormente pasó a la Basílica de Nuestra Señora de Atocha primero y a la Capilla del Cementerio de San Nicolás después.

Como aquella capilla no era el lugar más apropiado para una imagen de la Virgen, se realizó la compra de un solar cerca del Paseo de las Delicias, zona todavía no colonizada por edificios y construcciones, y se construyó una pequeña capilla en 1924. Tras la Guerra Civil tuvo que ser reconstruida, y en los años sesenta se amplió con la construicción de dos edificios contiguos. En su interior su arquitectura y su decoración son muy sencillos.

Una vez vista la fachada exterior de la iglesia tomé la siguiente calle que hay al norte de la manzana que es la calle de Murcia. Gracias a ella me desplacé de nuevo hacia el oeste pasando cruzando el Paseo de las Delicias hasta llegar al otro gran paseo del barrio: el de Santa María de la Cabeza. Justo al cruzar el Paseo de las Delicias me encontré con la fachada del Hotel Carlton, con una decoración muy curiosa y que me llamó bastante la atención.

Una vez en el Paseo de Santa María de la Cabeza nuestro recorrido se dirige en dirección suroeste hasta la glorieta del mismo nombre. Justo en mitad de este recorrido aparece a nuestra derecha el edificio de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid (EMVS), que tiene toda la pinta de un hotel, o eso a mí me pareció. Esta empresa municipal resultó del fruto de dos empresas municipales, la de la vivienda y la del suelo. Entre sus objetivos está, evidentemente, facilitar el derecho a una vivienda adecuada de la población madrileña, contando con programas de adjudicación de viviendas y programas sociales para ayudar a personas en situaciones de vulnerabilidad. También fue la encargada de erradicar el chabolismo de Madrid

Sin embargo, su mayor fama se debe a las maniobras políticas de la alcaldesa Ana Botella, quien utilizó esta empresa para la venta de viviendas sociales a fondos buitre.

El final de este tramo en dirección suroeste es la Glorieta de Santa María de la Cabeza, la plaza vial circulatoria donde se cruzan en aspa el Paseo de Santa María de la Cabeza y la calle de Embajadores. Además de estas dos grandes vías, también acuden a su encuentro con la glorieta las calles del Ferrocarril por el este y el Paseo del Doctor Vallejo Nágera por el oeste, si bien este último es, a esa altura, un paseo peatonalizado que ya tuvimos la oportunidad de recorrer hace poco.

Glorieta de Santa María de la Cabeza – ©JMPhotographia

A partir de aquí subimos por la calle de Embajadores en dirección a la glorieta del mismo nombre, -esto es un déjà,,  vi-, la plaza circular más grande e importante de este barrio pero que, al ser también parte del barrio de Embajadores, ya tratamos en en el capítulo que dedicamos a ese barrio. Sin embargo, antes de llegar a la Glorieta de Embajadores hice un pequeño desvío para pasar por la calle de Bernardino Obregón y pasar por delante de la Sala Caracol.

Esta sala es una de las más carismáticas de Madrid, un lugar de encuentro con todo tipo de música donde se han realizado más de 4 mil conciertos desde hace más de 25 años.

Y terminamos el recorrido por el barrio de Palos de Moguer con un último tramo que va desde la Glorieta de Embajadores hacia Atocha por la Ronda de Atocha, donde vamos a encontrarnos con otra mítica sala de conciertos y con una iglesia.

La primera es el Teatro Circo Price, situado en el número 35 de la citada Ronda de Atocha. Este es un edificio nuevo que recuerda y, en cierto modo, homenajea, -aunque sea únicamente por el nombre-, a otro edificio o idea con mucha historia.

Teatro Circo Price – ©JMPhotographia

El Circo Price fue un circo creado en 1853 por un jinete irlandés llamado Thomas Price, -si, esto leédmelo como suena en inglés, por favor-, y quedó instalado en un primer momento en el Paseo de Recoletos, aunque fue unos años más tarde cambiada su ubicación a la Plaza del Rey como recambio a otro circo, el Circo Olímpico que se encontraba en esa ubicación, -y este a su vez había cogido el testigo de otro circo más, el Teatro del Circo.

En noviembre de 1962 las instalaciones del Circo Price comenzaron a ser utilizadas para otros ámbitos culturales. Nacieron así los llamados “Matinales del Price”, una serie de conciertos de música pop que se llevaban a cabo los domingos por la mañana. Fue una iniciativa pensada y ejecutada por Pepe Nieto y su hermano Miguel Ángel, el primero batería del grupo Los Pekenikes, el segundo periodista. Aquello matinales se hicieron famosos y aún son recordados por el gran éxito que supusieron, tanto de éxito entre los jovenes asistentes como de participación de grandes artistas como Miguel Ríos, -por aquel entonces Mike Ríos-, Albert Hammond, etc. La cancelación de estos matinales, -solo fueron 29-, propició el inicio del lento declive del circo, que falto de público tuvo que echar el cierra en 1970, por lo que fue vendido y derribado.

El edificio actual del que estamos hablando, es un mero recuerdo onomástico de aquel recordado Circo Price. Fue inaugurado en 2007 como una iniciativa del Ayuntamiento. Se trata de un circo estable que puede ser adaptado para teatro, sala de conciertos, taller y sala de exposiciones que cuenta con una capacidad para 2 mil espectadores.

Un poco más hacia la Plaza de Carlos V, -Atocha para enterdernos mejor-, está la Parroquia de María Auxiliadora, que será el punto final de nuestro recorrido por el barrio de Palos de Moguer. Esta iglesia, situada en el número 25, no parece en absoluto una iglesia, si no fuera por la imagen colgada en la fachada de un edificio colateral. En realidad, podría pasar por un edificio administrativo, por la sede de alguna corporación o incluso por un instituto de secundaria grande. No hay una gran cruz al alcance de la vista, y tampoco se ven campanas encerradas en torres, ya que en este caso sus torres no son más que dos pequeñas cornisas sin ninguna pretensión.

Parroquia de María Auxiliadora – ©JMPhotographia

 


 

Y hasta aquí nuestro recorrido fotográfico por el barrio de Palos de Moguer, un barrio no excesivamente grande pero si musical, con calles más bien rectas que confirman la transición que supone el barrio de Embajadores respecto a las calles desordenadas del centro más histórico de la ciudad.

Ya sólo nos queda un único barrio para terminar nuestro segundo distrito. Arganzuela se termina bajo nuestros pies y ante el objetivo de mi cámara. En el próximo capítulo estaré pateando el alargado barrio de Atocha, o lo que es lo mismo, -como diría el mismo Rajoy-, el barrio que está tras la línea que forma la calle de Méndez Álvaro, antigua calle del Sur, debido a su orientación. Nos espera la muy famosa Estación de Atocha, el espacio que se come todo el protagonismo del barrio, pero también la Estación Sur de Autobuses y otros edificios que están cerca pero a este lado del ramillete de vías de ferrocarril.

 


 

 


 

Todas las fotos del recorrido fotográfico por el barrio de Delicias:

Plaza de Luca de Tena - ©JMPhotographia

 

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