Categoría: Revelado digital

Categoría para agrupar todas las entradas en las que se explican al detalle revelados digitales

Halogram: Una recopilación

Esta no va a ser una publicación fácil, pero tenía ganas de hacerla y considero que no pierdo nada haciéndola, sino que gano, aunque sea, liberación. Hoy quiero hablaros de fotos horribles. No, mentira, no voy a hablar de fotos horribles, voy a hablaros de ediciones horribles, de ediciones vagas, y de fenómenos relacionados con el criterio que últimamente me están escamando muchísimo.

Si, los más perspicaces habrán adivinado por el título “Halogram” que voy a hablar de algo relacionado con Instagram, esa red social que es usada de muchas maneras diferentes y por muchos perfiles diferentes. Creo que, precisamente, la parte buena de las redes sociales es esa, que pueden ser usadas de muy diversas formas, desde el profesional que quiere promocionar sus productos hasta el anónimo o la anónima que le gusta poner morritos, sacar la lengua y enseñar sus atributos delanteros y traseros.

Pero aquí no vamos a criticar ni a moralizar sobre los usos de una red social, si acaso, vamos a moralizar sobre ediciones fotográficas y si, más concretamente y especificando, sobre los halos. El concepto de “halo” se emplea en diferentes campos semánticos, pero el que más me interesa para ilustrar lo que estoy tratando de decir es el de la luz que aparece sobre la cabeza de personajes sagrados en cuadros, vidrieras y esculturas.

No, no me he vuelto loco. Hablamos de fotografía. Hablamos de edición.

¿Qué os ha parecido esta foto? ¿Veis algo raro en ella? ¿Algo que os parezca o pudiera parecer anómalo o inusual? Bien, la buena noticia es que no estáis ciegos, pero hay otra buena noticia: no le pasa nada malo a vuestras pantallas. Estáis contemplando en toda su expresión un halo que ha aparecido en la fotografía porque a la hora de editarla se ha producido un contraste excesivo que ha afectado a los bordes de los objetos.

Veamos otro ejemplo:

Estas dos fotografías tienen el mismo defecto en los bordes donde se produce la diferencia de contraste debido a que el editor ha intentado poner más luz en el objeto principal, en ambos casos los edificios. Seguramente, la principal causa de la aparición de estos halos es el formato usado, el formato .jpg y no el mucho más recomendable formato RAW, del cual hemos hablado ya en este blog más de una vez.

La aparición de este tipo de halos es producto de los ajustes de recuperación, es decir, de los intentos del editor por recuperar luz de objetos que han quedado oscuros en relación con la luz general de la fotografía. Hay que notar que si estos ajustes los realiza de un modo automatizado el programa de edición, -subiendo sombras, por ejemplo-, los halos serán finos y más uniformes, aunque también muy visibles; pero si los ajustes los realiza el editor con una herramienta de edición local manejada por la yema del dedo en un teléfono móvil, -como suele ser habitual-, los halos serán directamente proporcionales a la vaguería del editor para hacer zoom en la imagen y ser cuidadoso para no salirse de donde no tiene que salirse.

Sigamos viendo ejemplos:

Cómo podéis ver, todas las fotos con halos tienen orígenes casi idénticos: una mezcla de varias cosas:

  1. No usar el formato RAW, ya que éste permite mucha más ductilidad a la hora de realizar el postprocesado
  2. Usar programas de edición para teléfonos móviles que no interpretan los ajustes de una forma adecuada cuando el formato usado es .jgp.
  3. En algunos casos, desconocimiento de las posibilidades que proporcionan los flashes o imposibilidad de usarlos de un modo efectivo. Con un flash se puede iluminar los objetos que están cerca de la cámara al menos. Los edificios en el fondo no, jajaja.
  4. Vaguería propia del ser humano a la hora de hacer una edición lo más limpia posible.

Vamos a por otro ejemplo más:

En este caso se junta el problema de la aparición de halos y el gravísimo problema de no tener mesura a la hora de usar el parámetro HDR de los editores fotográficos. Es lamentable pero real que hay una cultura visual hoy popular que consiste, básicamente, en el emborronamiento o ensuciamiento de las imágenes. Ya he comprobado varias veces que esta cultura visual tiene sus defensores, cosa que no voy a criticar, ya que no debo meterme en opiniones ajenas sino únicamente defender las mías. Testimonio de la popularidad de este tipo de cultura visual es que hay muchas fotografías como ésta que reciben premios o menciones en muchos perfiles de Instagram. Para mí es una atrocidad, pero es lo que hay.

Veamos una última fotografía, paremos ahora, aunque podría enseñar muchas más:

Otra atrocidad premiada llena de halos, con abuso de HDR y del parámetro “claridad”, aunque en según que programas recibe otros nombres. Y un gran problema de criterio por parte de las personas que premian con menciones fotos con estas malas hechuras. Muchas veces me pregunto si no habría 100 o 200 fotos mejores a las que “premiar”. De verdad que no consigo entender el criterio que sigue alguien para destacar esta foto en un perfil de Instagram que se dedica a ello.

Pero como no me gusta hablar mal de la gente o de las cosas que hace la gente, -como veis he omitido los nombres de los autores-, vamos a tratar de dar soluciones para evitar la aparición de los halos. Por regla general es sencillo: hay que mirar la foto cuando se está editando y mirarla bien. No hay que sobrepasarse con ningún parámetro que podemos aplicar. A la primera señal de halos debemos parar, siempre que queramos tener una fotografía, -con el realismo que ello conlleva-, y no un cuadro abstracto o un icono religioso con su aura de santidad (véase la foto del ínclito barrendero).

Y en fin, esto fue todo sobre los halos. No es un texto que guste escribir, máxime si tenemos en cuenta que es posible que muchos de los que leáis esto tengáis muchos halos a vuestras espaldas. Yo también los tengo, no os quepa ninguna duda. Pero intento no tenerlos o disimularlos todo lo que se pueda. Sólo hay que ser un poco puntilloso y dedicar tiempo a hacer las cosas bien. En mi caso lo hago por satisfacción propia personal, ya que uno no encuentra ningún incentivo externo para hacerlo, ya que parece que casi todo el mundo acepta la presencia de esos malditos invitados: los halos.

 

 

El contraste en la fotografía en blanco y negro

Todos sabemos que la fotografía recorrió sus primeros pasos en un mundo que era en blanco y negro. Fue este un mundo que llegó a hacerse mágico, a contar historias maravillosas, algunas incluso perfectas, que fueron contadas por fotógrafos que llegaron a hacerse expertos en ese recién creado lenguaje que era la fotografía en blanco y negro.

La fotografía se expresa a través de diferentes contrastes, en realidad, prácticamente cualquier tipo de contraste que se nos pueda ocurrir tiene su efecto en la fotografía. Si pensamos en la fotografía en color, la luz y las sombras conforman un contraste; lo saturado y lo no saturado forma otro contraste: lo que contiene líneas y lo que no contiene líneas forma otro contraste; el espacio lleno y el espacio vacío forma otro contraste; el mar y la tierra forman otro contraste; lo circular y lo no circular forma otro contraste, y así podríamos mencionar cualquier cosa que, mediante una oposición se diferencia con otra cosa genere contraste.

El contraste fija las formas – ©JMPhotographia
El contraste de tono a veces también coincide con un contraste de posición – ©JMPhotographia

En la fotografía en blanco y negro el más importante de todos los contrastes es el que se ocasiona con el blanco y el negro, aprovechando toda la amplia gama de grises intermedios que se generan entre los dos extremos.

Pero antes de entrar en materia, digamos alguna cosa más sobre la fotografía en blanco y negro. A pesar de que antes era el único tipo de fotografía que se podía hacer, hoy es casi como un género de fotografía dentro de un amplio abanico de géneros fotográficos. Evidentemente, esto no es realmente así, ya que podríamos tratar el blanco y negro como un código más que como un género fotográfico. El blanco y negro es un código en el que se expresan los fotógrafos, un código que contiene infinidad de géneros fotográficos, exactamente como ocurre con la fotografía en color.

La fotografía monocromática, donde realmente sólo hay un color, el gris, plasmado en múltiples intensidades variables; es atemporal, ya que nunca ha pasado ni pasará de moda. Siempre ha contado con ingentes cantidades de fotógrafos entusiastas que lo han amado, desarrollado y entendido como una forma íntima de expresarse, y muy versátil además, ya que podemos desarrollar la fotografía monocromática en retratos, paisajes, fotografía urbana, macro, fotografía social o de arquitectura.

El contraste marca las líneas y el ritmo (las repeticiones) – ©JMPhotographia
El contraste ayuda a modelar la cara y da fuerza a la mirada – ©JMPhotographia
El contraste puede ser un aliado de la fotografía artística e imaginativa… – ©JMPhotographia

La propia naturaleza de la fotografía del blanco y negro, donde no existen las distracciones propias del color, convierte a esta en algo más emocional y primitivo, donde hay otras prioridades para la vista y la percepción. Aquí la línea y las formas geométricas alcanzan un grado de pureza que es imposible percibir en color. Los retratos en blanco y negro tienen mayor fuerza porque aumentan la carga emocional que transmiten a quien los mira, refuerzan la nostalgia y el instinto animal que emana de la persona retratada y que llega sin perder un gramo de carácter a la persona que mira.

En blanco y negro el grano o ruido que se genera al subir el ISO de nuestra cámara se notará un poco más, pero eliminarlo o minimizarlo de nuestras fotografías no tiene que ser un quebradero de cabeza que nos traiga por el camino de la amargura, ya que el grano (ahora llamado ruido) es también más aceptable en este tipo de fotografía. Algo similar podríamos decir de los días nublados, que con ese aire tristón y melancólico resultan ser días muy buenos para hacer fotografía en blanco y negro.

Y, por último, por no alargar más esta publicación, otro elemento muy importante de la fotografía que se hace más grande en el tratamiento en blanco y negro de la imagen es la composición. Efectivamente, la ausencia del color debe servirnos para ahondar más en cómo y de qué manera fijamos nuestra atención a la hora de realizar nuestros encuadres. Consciente o inconscientemente, como fotógrafos de blanco y negro buscamos líneas, patrones repetitivos, texturas y si, el contraste de las cosas, de casi todas.

…y también para el mundo onírico y de las sombras – ©JMPhotographia
Incluso funciona bien en Carlos Moraleda – ©JMPhotographia

Me he decidido a escribir esta publicación dedicada al contraste en la fotografía en blanco y negro porque hoy en día veo muchas fotos monocromáticas que no usan para su propio beneficio el contraste. Evidentemente cada uno tiene su gusto y lo que yo cuento aquí es el mío. Seguramente no será difícil ponerse de acuerdo en qué cantidad mínima de contraste necesitan las fotos. Seguramente también yo siempre vaya un poco más allá de lo que puedan ir otros.

A mí me gustan las fotos contrastadas, y eso a pesar de que mayor contraste conlleva mayor pérdida de información en los negros. Sin embargo, considero que la naturaleza del blanco y negro es el contraste, incluso a veces hasta llegar a la silueta. Si hoy podemos hacer fotos en color y en blanco y negro, nada hay de malo en contrastar el blanco y negro incluso perdiendo información, “el blanco y negro es así” para mí.

Si a vosotros no os gusta este contraste y preferís fotos en las que haya mucha información tanto en las luces como en las sombras, no pasa absolutamente nada. No estáis haciendo nada mal, sólo estáis siendo fieles a la cultura visual que os agrada más y que, en mi opinión, es menos independiente de la cultura del color, pero no por ello mejor ni peor que el blanco y negro más tradicional.

Para mí, una foto en blanco y negro jamás será una foto en color pasada a blanco y negro. La fotografía le debe muchísimo al blanco y negro, y aunque a algunos no les guste por algún tiempo de aversión o modernismo mal entendido; creo que el blanco y negro tiene que conservar su propia identidad, ya que tiene capacidades exclusivas para contar verdades.

Fotografía con poco contraste – ©JMPhotographia
Fotografía con más contraste – ©JMPhotographia

 



 

Revelado digital: Cómo medir correctamente para tener una buena exposición en circunstancias de alto contraste

Estoy muy empeñado en conocer mi ciudad, pero esta semana no he podido completar el recorrido por el barrio de Justicia por los varios y continuos días de lluvia que ha tenido Madrid. No puedo publicar una entrada completa de la primera parte del recorrido por el barrio de Justicia, y por ello, hoy voy a escribir un poco sobre lo poco que puedo saber de técnica fotográfica desde un punto de vista muy relacionado con el posterior y necesario revelado digital.

El título que le he dado a esta publicación es un poco largo, debo admitirlo, pero no puedo explicar ni resumir con menos palabras lo que quiero tratar aquí. Antes de empezar tengo que hacer un par de puntualizaciones: la primera es que sé muy bien que muchos de los que puedan leer estas palabras ya se saben esto, está claro que esta información no es para ellos, sino para aquellos fotógrafos primerizos que quizá se encuentren algo frustrados con el resultado de algunas de sus fotos; la segunda es que todo lo que aquí desarrollaré sólo sirve con un nivel aceptable usando el formato RAW en nuestras cámaras o teléfonos móviles, puntualización que considero también importante.

Pero empecemos por lo más importante, explicar qué es lo que queremos explicar, y adelantemos que lo que vamos a explicar sirve para todas las situaciones a las que nos podemos enfrentar a la hora de hacer una foto, aunque en este caso vamos a centrarnos en situaciones algo más concretas. La cuestión básica es: cuando nos enfrentamos a una foto en la que estamos en la sombra pero en nuestro encuadre hay zonas de sol o de mucha más luz, ¿donde realizamos la medición para que no nos quede una foto muy oscura o muy quemada?

La situación a la que nos enfrentamos es una situación de alto contraste, y cada cámara va a resolverla de mejor o peor forma de acuerdo con la calidad de su sensor. Pero, venga, vamos a las cámaras. Una cámara con un sensor mejor tiene más rango dinámico, pero… ¿qué es esto del rango dinámico? Pues el rango dinámico de una cámara es la capacidad que tiene su sensor para captar detalles tanto en las sombras como en las altas luces, esto es, la capacidad para obtener información en las situaciones de alto contraste. Esta es mi explicación, seguro que hay otras mejores, más claras y con mejores palabras. Antes de terminar con las cámaras debemos añadir una cosa que no es poco importante, sino muy importante, como diría algún político: para cualquier cámara digital es más fácil recuperar información en las sombras que en las altas luces. Y esto es muy importante porque, si queremos exponer bien, va a condicionar nuestra forma de exponer las fotografías desde el momento en que lo aprendemos en adelante.

¿Pero qué significa para nosotros y para nuestras cámaras que la recuperación de la información sea más fácil en las sombras que en las altas luces? Pues muy sencillo, significa que lo mejor que podemos hacer a la hora de tomar nuestras fotografías es sobreexponer la imagen hasta un punto en el que posteriormente podamos bajar las altas luces en el postprocesado, sin pasarnos de ese punto, porque si lo sobrepasamos, la pérdida de información es totalmente irrecuperable. Por otra parte, la pérdida de información en las sombras se recupera mejor pero siempre irá acompañada de la aparición de ruido y es por esto, porque el ruido es mejor que la nada, que se recupera mejor la información en las sombras que en las altas luces.

Pero todavía no he dicho dónde hay que medir para conseguir una exposición óptima para nuestras fotografías de alto contraste. No os preocupéis, lo voy a decir: en la parte más clara del encuadre. El 90% de las veces que hacemos una foto en exteriores será el cielo, -bien esté despejado, con nubes o totalmente nublado-, pero no en todas, pues a veces tendremos mucha más luz en ladrillos a los que da directamente el sol, metales que reflejan la luz, etc.

Vamos a ver algunos ejemplos puesto que siempre es mejor explicar las cosas con ejemplos. He usado la medición puntual para todas las fotografías, ya que es el tipo de medición que utilizo siempre porque es la que mejor me funciona en todas las circunstancias. Todas las imágenes han sido reveladas con Lightroom, usando un revelado automático que sólamente hemos tocado para reducir las altas luces. El resto de parámetros son los que automáticamente nos ha dado el revelador.

 

EJEMPLO 1

1.Medición en el motivo que está en nuestra zona oscura

 

Si medimos en el motivo que está en nuestra zona oscura el resultado es el que vemos en esta imagen. Lo más destacable, obviamente, es que el cielo está quemado y no hay ningún tipo de detalle en él. En esta imagen he bajado a (-100) las altas luces, pero ni así se puede conseguir información en el cielo. En esta situación y para esta foto, no podemos medir en el motivo.

 

 

 

 

2.Medición en la parte más clara del cielo

 

En esta ocasión he medido en la parte más clara del cielo nublado. Si no sabemos qué parte es más clara, sólo tenemos que ir moviendo el punto central de medición de nuestra cámara y ver qué lectura obtenemos del fotómetro o iluminómetro. La foto en formato RAW es bastante distinta al resultado final aquí presentado.  En este caso concreto, para obtener información en las sombras, el revelado automático ha subido las sombras (+25).

 

 

 

3.Medición en la parte más clara del cielo sobreexponiendo un paso

 

En este caso he medido igualmente en la parte más clara del cielo, pero en lugar de usar un tiempo de exposición de 1/4000, he sobreexpuesto usando un tiempo de 1/2000. A pesar de esta sobreexposición he recuperado fácilmente las luces altas bajándo sólo la mitad de lo que puedo (-50). Por otro lado, en las sombras, debido a la sobreexposicion, hay más información, por lo que el revelador puede subir más las sombras para sacar más información sin miedo a que aparezca ruido (+50).

 

 

 

La conclusión que podemos sacar con este grupo de tres fotografías debe ser muy simple. Es obvio que hay que medir en la parte más clara de la fotografía y no cagarnos de miedo al ver el resultado en la pantalla de nuestra cámara. Veremos un cielo bien expuesto y una zona oscura muy oscura. Pero no tengamos miedo, si sobreexponemos un poco podremos bajar las altas luces fácilmente y tendremos espacio suficiente para poder subir las sombras sin temor a la aparición excesiva de ruido.

Pero pasemos a otro ejemplo, en esta ocasión no estamos en una zona oscura, sino en un simple paisaje cualquiera. Vamos a ver las diferencias que podemos encontrar exponiendo al motivo, -donde vamos a poner el enfoque tambien-, y exponiendo a la parte más clara del encuadre, que en este caso vuelve a ser el cielo.

 

EJEMPLO 2

1.Medición en el motivo, concretamente en uno de los rascacielos

 

En esta ocasión, la medición en el motivo no nos da una foto más o menos bien expuesta. Los motivos, es decir, los edificios, quedan muy bonitos de luz y en la parte de las altas luces obtenemos bastante información. Es una foto correcta, aceptable, y esto es así porque el contraste entre altas luces y sombras es muy pobre, ya que no hay sombras realmente oscuras. Sin embargo… vamos a la otra foto.

 

 

 

 

2.Medición en la parte más clara del cielo

 

Midiendo en la parte más clara del cielo obtenermos más detalle aún en las altas luces. En esta toma sólo he bajado las altas luces (-62) mientras que en la foto anterior, para obtener el resultado que hemos visto se ha bajado todo lo que se puede (-100). Por otra parte, los motivos se ven menos lustrosos en esta fotografía porque no he subido las sombras de forma local. Si lo hubiera hecho, habría obtenido el mismo resultado en los edificios que en la foto anterior.

 

 

 

Gracias a este ejemplo de exposición volvemos a comprobar que midiendo en la parte más clara de nuestro encuadre obtenemos más información en las altas luces. En este caso no hemos tenido problemas al lidiar con las sombras porque no teníamos sombras muy oscuras que contrastaran fuertemente con las altas luces. Las dos fotos están aceptablemente expuestas, pero la última está mejor expuesta que la primera, y con las correcciones locales pertinentes sería considerada mejor fotografía por casi todos. Si bien, ya sé yo que hay tantas personas como gustos, y que seguramente a más de dos les guste la primera foto por encima de la segunda. En esto, como en otras cosas… la fotografía es así.

Quiero terminar con un tercer ejemplo que es totalmente diferente a los demás. Se trata de una foto en la que midiendo el motivo (en este caso, una pared de ladrillos decorados) y bajando las altas luces se obtiene una exposición aceptable habiendo cierto contraste entre luces altas y sombras.

 

EJEMPLO 3

1.Medición en el motivo, una pared de ladrillos

 

Aquí tenemos lo que decía, he bajado las altas luces (-100) y he obtenido información en las altas luces, es decir, definición en las nubes. No siempre ocurre esto, la mayoría de las veces, como ha ocurrido en el primer ejemplo, -aunque es un ejemplo muy extremo-, nos quedaremos con cielos quemados.

 

 

 

 

 

2.Medición en el cielo

 

Aquí hemos medido en la parte más clara de las nubes. La pared está más oscura porque no se han subido las sombras especialmente, solo (+16), aunque todavía tendría margen para hacerlo sin que apareciera algo de ruido.

 

 

 

 

 

 

3.Medición en el cielo sobreexponiendo un paso

 

Aquí he medido en la parte más clara de las nubes pero sobreexponiendo un paso. El resultado en este caso es muy parecido a la toma anterior, pero, como ya he dicho antes, podríamos subir las sombras todavía más sin temor a la aparición de ruido en las sombras.

 

 

 

 

 

En este caso, el poder del sendor de la cámara nos ha permitido obtener buenas exposiciones tanto midiendo en la pared como midiendo en la parte más clara. Hay que destacar que cuando he medido en el motivo lo he hecho en la pared decorada y no en el punto con más sombras, que sería justo debajo del saliente situado a la derecha. Si hubiera medido ahí en lugar de donde lo he hecho, el resultado habría sido bastante diferente y más parecido al del ejemplo 1.

Para terminar, -que ya se está haciendo esto demasiado largo-, me gustaría que hayáis notado las bondades de hacer la medición de nuestras fotografías en las altas luces, es decir, en la parte más clara de nuestro encuadre utilizando la medición puntual de nuestras cámaras fotográficas. Si hacemos esto, no aseguraremos tener los cielos perfectamente expuestos, con detalle; si bien sólo la práctica, las situaciones y el sentido común nos llevarán al dominio de la exposición. Obviamente, a veces no nos vendrá bien medir en el cielo, por ejemplo cuando esté tan uniformemente nublado que no haya información ninguna en las nubes o cuando en nuestro encuadre la porción de cielo sea demasiado pequeña para merecer la pena hacerlo. Pero no obstante, por regla general, medir en el cielo nos reportará grandes beneficios en la calidad de nuestras fotografías. Decidme, ¿lo vais a probar?

Pequeños trucos para mejorar nuestras fotografías

Iam primum omnium decía Tito Livio al comienzo de su obra más importante, Ab urbe condita: “Lo primero de todo”. Pues bien, lo primero de todo es decir que voy a dar unos pequeños consejos para mejorar nuestras fotografías, si, esas que subimos a las redes sociales para impactar a nuestros contactos y que a veces son muy mejorables. Lo que voy a decir lo digo desde la más completa humildad, sin la intención de ser dogmático o de deciros que hacéis las fotos mal. Simplemente creo que si seguís algunos consejillos podéis hacer que vuestras fotografías sean conspicuamente mejores, más equilibradas y más impactantes.

Una vez hecho este descargo, vamos a ver tres puntos que, sin duda, harán que mejore vuestro desempeño como fotógrafos; porque si, si queréis hacer mejores fotos tenéis que dejar atrás el fenómeno de ser encuadradores o tomadores de instantanias; el objetivo es convertirnos en fotógrafos.

1) Siempre que sea posible, la mejor opción es siempre hacer las fotos en formato RAW. Como lo habéis leído, entre la comodidad y la calidad hay que apostar siempre por la calidad. Si tenéis una cámara réflex, una cámara compacta avanzada o un teléfono que permite tirar en RAW, esto es lo que tenéis que hacer. El RAW es un archivo crudo, como su nombre indica, por lo que no está comprimido por el software del dispositivo que lo crea, es decir, de la cámara o del teléfono. Ocupa mucho más espacio en nuestras tarjetas de memoria porque contiene muchísima más información que podemos usar para hacer un revelado mejor. Si podemos elegir entre tener más información y tener menos, ¿qué sentido tiene quedarnos con menos? Mejorar en algo significa explorar y exprimir todas las posibilidades. Eso si, tendréis que usar programas que puedan trabajar con RAW.

2) Composición: Uso de dos o tres planos. He visto muchísimas fotos en Facebook, por ejemplo, que consisten en un plano aislado de un objeto, como si fuera un retrato, pero no de una persona o animal, sino de una fachada de un edificio, de una ventana o de cualquier cosa aislada. No se puede decir que eso esté mal, pero son fotografías descontextualizadas que no reflejan ni el entorno ni el tamaño de la cosa en sí. Hacer una foto a la luna, por ejemplo, en la que sólo aparece la luna en todo lo negro, está bien si lo que queremos es demostrar que nuestra cámara tiene un gran zoom, que sabemos exponer un objeto luminoso y que tenemos un trípode; sin embargo, el 95% de las veces nuestra foto será mejor si incluimos nubes, tejados, árboles, coches, farolas, etc. Esto es lo que se llama composición.

Una calle de Madrid. Ejemplo de composición usando varios planos – ©JMPhotographia
Un perro aislado – ©JMPhotographia
Un perro con contexto – ©JMPhotographia

Debemos tener en cuenta que una foto es un espacio de expresión en sólo dos dimensiones. No obstante, pase a ser un objeto plano en una foto se puede crear la sensación de profundidad componiendo de tal manera que aparezcan dos o tres planos distintos: un primer plano, un plano medio y un plano lejano. Entre estos dos o tres planos siempre encontraremos objetos que, de una forma o de otra, unan estos planos creando la sensación de profundidad, puede ser una calle, una verja, una línea de coches aparcados, las fachadas de los edificios, etc. Usemos estas cosas y un enfoque selectivo para mejorar nuestras fotografías. Compongamos.

3) Edición de los cielos. Pues si, hay muchísimas fotos por ahí que tienen unos cielos horribles, imposibles, poco realistas. Esto se debe a que usamos los parámetros de edición que ofrecen los programas de edición de fotografías de nuestros móviles o reveladores digitales, y al hacerlo y no tener cierta cultura visual, editamos las fotografías bajo la sensación de una especie de placebo que nos hace creer que esos cielos son muy impresionantes. Son errores de principiante, desde luego, y con el tiempo y mirando fotos mejores que las nuestras se subsana.

Nubes ennegrecidas por exceso de edición – ©JMPhotographia
Nubes con realismo – ©JMPhotographia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El cielo de la mañana o de la tarde no puede ser de un azul oscuro intenso porque el cielo no es así. El cielo tiene una tonalidad clara, no sólo porque sea clara, sino porque está claro cómo es. Si alguno, al editar, ve que su cielo está quedando muy intenso, demasiado azul, -por decirlo así-, que salga a la ventana, si es de día, y mire. Por otra parte, las nubes son blancas o grises y no tienen partes negras o grises muy oscuras entre ellas. Ese “dramatismo” que tanto se ve en internet es un error de novato. De nuevo podéis volver a salir a vuestra ventana y observar las nubes reales. Si, lo sé, las nubes reales no molan tanto como las nubes dramáticas, pero es lo que hay. También podéis mirar revistas y veréis que las fotos que tanto abundan en las redes sociales no tienen cabida en ellas. Por tanto, tened en cuenta esto: que las fotos que tanto os gustan editar, con esos cielos tan llamativos, no aparecerían nunca en una publicación profesional.

Cielo con exceso de saturación – ©JMPhotographia
Cielo con un tono de azul creíble – ©JMPhotographia

Espero que estos consejos os sirvan y que los hayáis recibido desde la humildad y que contribuyan a vuestro deseo de mejorar, porque con esa intención han sido creados.

Revelado digital: La campana de la paz mundial

Hace dos fines de semana visité Alcobendas, un municipio muy cercano al norte de Madrid y, por tanto, muy cercano a mi casa. Salí con la cámara buscando fotos, sin mucha idea de qué quería conseguir. El único objetivo que me puse fue encontrar La Esfera, el teatro en el que se representará el día 25 de noviembre la obra “El país de la luz”, un musical zurzido con las canciones de José María Guzmán, un grande de la música española con el que hace muy poco estuvimos grabando un videoclip en el Parque Quinta de los Molinos de la calle Alcalá.

Eso resultó bastante fácil, ya que La Esfera está ubicada en una de las rotontas -por desgracia en casi todos las ciudades y pueblos las hay a cientos- situadas al norte del Parque Jardín de la Vega.

Tras pasar por un jardín árabe con fuentes dí con una especie de templo japonés con una campana. No lo había visto nunca ni sabía de su existencia, pero tenía posibilidades. Además había allí un fotógrafo haciendo fotos a una chica, si bien era ésta más bien la que dirigía al muchacho indicándole que quería planos contrapicados.

Al regresar a casa y hacer la investigación pude saber que ese monumento se llama “Campana de la paz mundial” y que es una reproducción de una campana tradicional japonesa que se instaló en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, como homenaje a las víctimas de las II Guerra Mundial. El monumento original fue fundido con monedas recogidas por niños de más de sesenta países. En Alcobendas han construido la réplica alrededor de una pagoda japonesa con techo de madera de Valsaín y base de piedra de la sierra de Madrid. La pagoda está sobre un pequeño estanque de fondo empedrado y éste, a su vez, rodeado de césped y plantas ornamentales.

Llevaba en la cámara el Yongnuo 35mm, mi última y modesta adquisición, y me resultó de primeras un tanto complicado hallar la composición. El fondo estaba repleto de árboles y contaba además con el obstáculo de la modelo y el fotógrafo. Al final me sentí cómodo con la posición del sol, el fondo y todos los demás elementos, aunque reconozco que pude haber paseado un poco más, pero estaba en plena hora dorada y pensando en fotografíar otras cosas, por lo que no quise perder más tiempo. Siempre se puede volver allí y buscar otras composiciones.

La foto tal como salió de la cámara es esta:

Imagen RAW. Paso 0

Para comenzar el revelado digital con Lightroom tengo la costumbre adquiridada de subir la saturación del canal azul en la pestaña “Calibración de Cámara”. Subir la saturación del canal azul realmente actúa sobre todos los píxeles, sean azules o de otro color. Con esto conseguimos una saturación general en la imagen que a mí particularmente me gusta mucho, aunque a veces termino transformando el color en blanco y negro. En muchas ocasiones subir la saturación del canal azul exige bajar la saturación del color azul, ya que todo lo que es de este color queda demasiado saturado.

Lo siguiente que hago es mirar si el horizonte está recto. En este caso no lo está, por lo que uso la transformación de nivel en la pestaña”Transformación” y seguidamente activo la corrección de perfil y de color. Por último, antes de terminar este primer paso, realizado un enfoque usando la máscara de enfoque al nivel que más o menos me parece que está bien para esta fotografía.

Transformación, corrección de lente y de perfil y enfoque. Paso 1

Iniciamos el siguiente paso con los ajustes básicos que, como su propio nombre indica, son bastante importantes. Por regla general realizo la exposición en la parte con mayor claridad y en este caso fue el cielo y lo hice sobreexponiendo para poder tener más información en las sombras. Ahora, en el procesado, bajo las altas luces, en este caso en particular bajo todas las altas luces. Después subo las sombras 25 puntos y completo los ajustes subiendo muy levemente los blancos y bajando igual de levemente los negros.

Después paso al parámetro de contraste subiéndolo muy moderadamente, sólo 6 puntos, ya que complemento este parámetro con el de claridad, que subo, como casi siempre, 13 puntos. Para terminar subo la intensidad y bajo la saturación la mitad de lo que he subido la intensidad, más o menos.

Ajustes básicos. Paso 2

Tras hacer esto no estoy contento con la integración del objeto con el fondo y pruebo a pasar la fotografía a blanco y negro. Esto es algo que muchas veces hago: probar a pasar la imagen a blanco y negro y ver si me gusta o me podría gustar el futuro resultado. Y si, me agrada en este caso, ya que creo que la pagoda cobra un poco más de protagonismo. Tras ello trabajo en la direccionalidad de la luz usando un filtro degradado rectangular. La luz llegaba por la parte derecha, por lo que uso un filtro con mayor exposición por la derecha y otro filtro con menor exposición por la izquierda.

En este punto me di cuenta de que la luz del cielo era excesiva y la luz de la pagoda y de los árboles circundantes era mejorable, por lo que bajo la exposición general un poco y utilizo un pincel para subir la exposición en todo lo que no es el cielo.

Blanco y negro, direccionalidad de la luz y retoques de exposición. Paso 3

El siguiente paso, que es el penúltimo, es hacer dodge&burn, esto es, realzar el contraste entre luces y sombras de un modo mucho más local, también con un pincel de ajuste. Trabajo la pagoda, los reflejos del agua y los setos y alguna parte de los árboles. Por último, doy un poco de luz al hombre que pasea por ahí y que vemos de espaldas.

Dodge&Burn. Paso 4

El último paso es trabajar la curva de tonos. Como estamos trabajando en blanco y negro me gusta aumentar el contraste. Normalmente uso el contraste medio que ofrece Lightroom y que suele ser muy efectivo.

Curva de tonos. Paso 5. Resultado final

Y voilà, aquí está el revelado digital terminado en sus diferentes pasos: