Pequeños trucos para mejorar nuestras fotografías

Iam primum omnium decía Tito Livio al comienzo de su obra más importante, Ab urbe condita: “Lo primero de todo”. Pues bien, lo primero de todo es decir que voy a dar unos pequeños consejos para mejorar nuestras fotografías, si, esas que subimos a las redes sociales para impactar a nuestros contactos y que a veces son muy mejorables. Lo que voy a decir lo digo desde la más completa humildad, sin la intención de ser dogmático o de deciros que hacéis las fotos mal. Simplemente creo que si seguís algunos consejillos podéis hacer que vuestras fotografías sean conspicuamente mejores, más equilibradas y más impactantes.

Una vez hecho este descargo, vamos a ver tres puntos que, sin duda, harán que mejore vuestro desempeño como fotógrafos; porque si, si queréis hacer mejores fotos tenéis que dejar atrás el fenómeno de ser encuadradores o tomadores de instantanias; el objetivo es convertirnos en fotógrafos.

1) Siempre que sea posible, la mejor opción es siempre hacer las fotos en formato RAW. Como lo habéis leído, entre la comodidad y la calidad hay que apostar siempre por la calidad. Si tenéis una cámara réflex, una cámara compacta avanzada o un teléfono que permite tirar en RAW, esto es lo que tenéis que hacer. El RAW es un archivo crudo, como su nombre indica, por lo que no está comprimido por el software del dispositivo que lo crea, es decir, de la cámara o del teléfono. Ocupa mucho más espacio en nuestras tarjetas de memoria porque contiene muchísima más información que podemos usar para hacer un revelado mejor. Si podemos elegir entre tener más información y tener menos, ¿qué sentido tiene quedarnos con menos? Mejorar en algo significa explorar y exprimir todas las posibilidades. Eso si, tendréis que usar programas que puedan trabajar con RAW.

2) Composición: Uso de dos o tres planos. He visto muchísimas fotos en Facebook, por ejemplo, que consisten en un plano aislado de un objeto, como si fuera un retrato, pero no de una persona o animal, sino de una fachada de un edificio, de una ventana o de cualquier cosa aislada. No se puede decir que eso esté mal, pero son fotografías descontextualizadas que no reflejan ni el entorno ni el tamaño de la cosa en sí. Hacer una foto a la luna, por ejemplo, en la que sólo aparece la luna en todo lo negro, está bien si lo que queremos es demostrar que nuestra cámara tiene un gran zoom, que sabemos exponer un objeto luminoso y que tenemos un trípode; sin embargo, el 95% de las veces nuestra foto será mejor si incluimos nubes, tejados, árboles, coches, farolas, etc. Esto es lo que se llama composición.

Una calle de Madrid. Ejemplo de composición usando varios planos – ©JMPhotographia
Un perro aislado – ©JMPhotographia
Un perro con contexto – ©JMPhotographia

Debemos tener en cuenta que una foto es un espacio de expresión en sólo dos dimensiones. No obstante, pase a ser un objeto plano en una foto se puede crear la sensación de profundidad componiendo de tal manera que aparezcan dos o tres planos distintos: un primer plano, un plano medio y un plano lejano. Entre estos dos o tres planos siempre encontraremos objetos que, de una forma o de otra, unan estos planos creando la sensación de profundidad, puede ser una calle, una verja, una línea de coches aparcados, las fachadas de los edificios, etc. Usemos estas cosas y un enfoque selectivo para mejorar nuestras fotografías. Compongamos.

3) Edición de los cielos. Pues si, hay muchísimas fotos por ahí que tienen unos cielos horribles, imposibles, poco realistas. Esto se debe a que usamos los parámetros de edición que ofrecen los programas de edición de fotografías de nuestros móviles o reveladores digitales, y al hacerlo y no tener cierta cultura visual, editamos las fotografías bajo la sensación de una especie de placebo que nos hace creer que esos cielos son muy impresionantes. Son errores de principiante, desde luego, y con el tiempo y mirando fotos mejores que las nuestras se subsana.

Nubes ennegrecidas por exceso de edición – ©JMPhotographia
Nubes con realismo – ©JMPhotographia

El cielo de la mañana o de la tarde no puede ser de un azul oscuro intenso porque el cielo no es así. El cielo tiene una tonalidad clara, no sólo porque sea clara, sino porque está claro cómo es. Si alguno, al editar, ve que su cielo está quedando muy intenso, demasiado azul, -por decirlo así-, que salga a la ventana, si es de día, y mire. Por otra parte, las nubes son blancas o grises y no tienen partes negras o grises muy oscuras entre ellas. Ese “dramatismo” que tanto se ve en internet es un error de novato. De nuevo podéis volver a salir a vuestra ventana y observar las nubes reales. Si, lo sé, las nubes reales no molan tanto como las nubes dramáticas, pero es lo que hay. También podéis mirar revistas y veréis que las fotos que tanto abundan en las redes sociales no tienen cabida en ellas. Por tanto, tened en cuenta esto: que las fotos que tanto os gustan editar, con esos cielos tan llamativos, no aparecerían nunca en una publicación profesional.

Cielo con exceso de saturación – ©JMPhotographia
Cielo con un tono de azul creíble – ©JMPhotographia

Espero que estos consejos os sirvan y que los hayáis recibido desde la humildad y que contribuyan a vuestro deseo de mejorar, porque con esa intención han sido creados.

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