[Cap. 18] Conociendo mi ciudad: Barrio de Delicias (Arganzuela)

Continuamos nuestro recorrido por Madrid adentrándonos en el barrio de Delicias. Este barrio está situado en el centro del distrito de Arganzuela y es el único barrio del distrito que no tiene límites con otro distrito distinto, sino únicamente con otros barrios de Arganzuela. Está delimitado por las calles de Bustamante y de Ferrocarril por el norte; por la calle de Méndez Álvaro al este; por las calles de Bolívar, del Bronce y por la Avenida del Planetario al sur; y por las calles de Embajadores y de Delicias al oeste.

La historia de este barrio está íntimamente ligada al del barrio de Legazpi, ya que se urbanizó al mismo tiempo pasando de ser un terreno rural a ser un terreno urbanizado hacia mediados del siglo XIX gracias a la inauguración de la estación de ferrocarril de las Delicias, sin olvidar la influencia de la otra gran estación de trenes de la ciudad, la de Atocha, que se inauguró unos treinta años antes.

Con la construcción de la Estación de Príncipe Pío, -anteriormente llamada Estación del Norte-, el barrio quedó en buena manera aislado del resto de la ciudad debido al tendido de las vías que atravesaban todo el sur de la ciudad y que no fueron soterradas hasta los años 80 del siglo pasado. Todo ello ocasionó que el desarrollo del barrio durante la segunda parte del siglo XX y la primera mitad del siglo XX fuera eminentemente industrial, colmado de fábricas e industrial metalúrgicas, químicas, de artes gráficas, de papel y cartón, madereras, etc.

El cierre de la Estación de Delicias en el final de los años 60 provocó un decaimiento de las actividades hoteleras e industriales de la zona, algo que se aceleró aún más en los años 80. Las fábricas e industrias dieron paso a una reconversión de la zona, ahora destinada a usos residenciales. Viven en el barrio de Delicias más de 27 mil personas.

Seguimos el recorrido en el punto donde terminamos el capítulo anterior, esto es, en el Planetario de Madrid, en pleno parque de Enrique Tierno Galván. Muy cerca de allí, hacia el norte, se encuentra el monumento a Enrique Tierno Galván, popular alcalde socialista de la ciudad de Madrid entre los años 1979 y 1986.

El monumento consta de una estatua en bronce con pedestal de granito inscrito en una construcción columnada semicircular que supongo que también será de granito. Fue erigido por subscripción popular el 15 de mayo de 1988, siendo promovido por la Federación Regional de Vecinos.

Monumento a Enrique Tierno Galván – ©JMPhotographia

La estatua es obra del escultor madrileño Francisco López. Se trata de una estatua realista en la que se representa al alcalde de pie, vestido con traje y en actitud de leer uno de sus conocidos bandos, con un papel en la mano derecha y usando el brazo izquierdo para la gesticulación.

A espaldas de este monumento se abre un espacio triangular a modo de parterre con flores, senderos geométricos, árboles y bancos que confluye al norte en una rotonda o plaza circular cuyo centro está ocupado por lo que parece una fuente con visos de no haber estado en funcionamiento desde hace bastante tiempo. En torno a esa plaza circular se cierne una pasarela que va aumentando de altura a medida que rodea el espacio circular y que conduce por un lateral del parque hacia la explanada donde está situado el Planetario.

Edificio Arnaiz&Partners – ©JMPhotographia

Al norte de la pasarela circular hay una pequeña porción del Parque de Enrique Tierno Galván que desemboca en la calle de las Nebulosas, que conduce más hacia el norte hasta una nueva pasarela peatonal circular que se bifurca en dos direcciones: bien al noreste bien al suroeste. Tomando la dirección noreste y girando a continuación a la derecha pasamos por detrás del nuevo edificio de Repsol. Girando a la izquierda por la calle de Oriana accedemos a la calle de Méndez Álvaro.

Caminando por la calle de Oriana queda a nuestra izquierda el edificio de Repsol y a la derecha un edificio bastante llamativo que parece algo así como un edificio coronado por un birrete de licenciado, de esos que nos ponen en las orlas tras aprobar todas las asignaturas de nuestras carreras universitarias. Se trata del edificio de Arnaiz&Partners, una empresa consultora de servicios técnicos. Un edificio muy moderno en cuanto a su diseño y que nadie que lo vea lo puede pasar por alto.

En la calle de Méndez Álvaro vemos la grandiosidad de la nueva sede central de Repsol, llamada Campus Repsol, diseñada por Rafael de la Hoz Castanys. Este edificio tiene la misma extensión que el Monasterio de El Escorial y un jardín interior central que equivale al espacio de un campo de fútbol.

El complejo está formado por cuatro edificios en torno a ese amplio jardín interior. Es un edificio bastante vistoso con fachadas de cristal dotado de las últimas tecnologías de optimización de recursos, algo que hace de él lo que se llama un “edificio inteligente“, pues fue diseñado con criterios de sostenibilidad y plena accesibilidad para personas con capacidades limitadas.

Campus Repsol – ©JMPhotographia

Un poco más al norte está la Plaza del Amanecer, espacio urbano que atravesamos para volver a recorrer la pasarela peatonal circular de la que hemos hablado hace unos momentos y tomar esta vez la dirección suroeste que nos lleva a las calles aledañas a la antigua Estación de Delicias. Cuando la pasarela, -ya recta-, toma tierra, atravesamos la única vía de tren que se ha dejado de todas las que antes conducían a la estación. Es una especie de pequeño homenaje que conduce nuestra mirada hacia el edificio del que antiguamente entraban y salían numerosos trenes que conducían a diversas personas a diferentes destinos.

Atravesé un par de calles hasta llegar a la calle de Tomás Bretón que, tomada en dirección norte, me acercó a la antigua estación, convertida desde hace un tiempo en Museo del Ferrocarril. Este museo, al cual no entré, ya que no estoy entrando a los museos que voy recorriendo, -algo que haré más adelante en algo así como un anexo a toda esta obra; fue inaugurado en 1984 y desde entonces está gestionado por la Fundación de Ferrocarriles Españoles. Pero antes de hablar del museo, hagamos un poquito de historia.

Museo del Ferrocarril – ©JMPhotographia

La Estación de Delicias fue la primera estación de tren construida con estructura metálica. Su arquitecto fue el francés Émile Cachelièvre. Fue construida en tan solo 11 meses para ser la estación término de la línea de Madrid a Ciudad Real, que después continuaba hacia el este hasta llegar a Badajoz y a la frontera portuguesa. Aquella línea quedó inaugurada en febrero de 1879, y la propia estación lo fue en marzo del año siguiente. La obra la llevó a cabo la Compañía de Caminos de Hierro de Ciudad Real a Badajoz, empresa que fue absorvida ese mismo año por la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante. Esta compañía tenía su sede en la Estación de Atocha, por lo que quería deshacerse de la Estación de Delicias. Tras las negociaciones que se llevaron a cabo, la Estación de Delicias pasó a manos de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Cáceres y Portugal.

La estación fue finalmente cerrada al tráfico de viajeros en 1969 y al tráfico de mercancías en 1971, año a partir del cual comenzaron a desaparecer algunos de los inmuebles que formaban parte de su patrimonio industrial. Sin embargo, desde los años 30 del siglo XX, las diversas compañías ferroviarias existentes en nuestro país habían comenzado a recopilar objetos relacionados con los trenes. En 1948, al producirse el centenario de la primera línea ferroviaria entre Barcelona y Mataró, se organizó una exposición conmemorativa que reunió locomotoras y otros objetos pertenecientes al mundo del ferrocarril y que precipitó el interés por crear un verdadero museo ferroviario. Esta idea comenzó a estudiarse seriamente en 1964 con motivo de otro centenario de los trenes: esta vez el de las líneas entre Madrid y Zaragoza y entre Madrid e Irún.

Antigua Estación de Delicias – ©JMPhotographia

El Museo del Ferrocarril se abrió finalmente en 1967, siendo el primer museo dedicado a los trenes de toda España, pero no estaba ubicado en la antigua Estación de Delicias, que todavía estaba en funcionamiento, aunque sólo le quedaban cuatro años de dejar de funcionar en aquella fecha. El Museo, que contaba con pequeños objetos, maquetas y grabados -no con locomotoras a tamaño real-, se trasladó del Palacio de Fernán Núñez a la Estación de Delicias en 1983. Este traslado, con toda lógica, permitió incluir entre los activos del museo la exhibición de trenes reales.

Al otro lado del Paseo de las Delicias y a través de la calle del General Palanca llegamos a la sede del ICAE, cuya fachada principal da a la calle de la Batalla del Salado. Las siglas ICAE significan “Intervención Central de Armas y Explosivos”. Y me hubiera gustado saber lo que significaban cuando fui a visitarlo. Lo había puesto en mi lista porque había leído por ahí que era un edificio bonito, pero llegué allí sin tener ni idea de que el edificio estaba relacionado directamente por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Estando allí tuve unas palabras con un joven guardia civil que me preguntó por qué estaba haciendo fotos.

Lo cierto es que me tomé un poco mal su actitud y casi termino en el cuartel identificándome y todo lo demás que me requiriesen, pero todo cambió cuando le dije a aquel guardia civil de paisano que estaba haciendo fotos para un blog en el que iba relatando mis recorridos por la ciudad que me vio nacer. Aquello, -y esto fue muy sorpresivo para mí-, cambió toda la situación y la conversación se suavizó tanto que al final los dos parecíamos casi viejos amigos.

Sé que hacer fotos a ciertos edificios es problemático si no está directamente prohibido. Ya he estado cerca del Cuartel General del Ejército y tengo aprendidas estas cosas. Evidentemente, mi error fue no haber estudiado antes de llegar allí la naturaleza del edificio. Aunque seguramente eso no me hubiera impedido llegar allí y hacer un par de fotos igualmente, y todo se habría desarrollado como se desarrolló.

Sede del ICAE – ©JMPhotographia

Si me está leyendo aquel joven guardia civil de paisano, quiero reiterarle mis disculpas si le respondí mal o desconfié de lo que me estaba diciendo. Entiendo perfectamente que la Guardia Civil tiene que hacer sus cosas y preservar su seguridad y la de todos nosotros. Confieso que yo, en aquel momento, también estaba velando por mi seguridad y por mi cámara, porque nunca sabe uno donde están los desaprensivos que quieren darte un disgusto.

Siguiendo la calle de la Batalla del Salado en dirección norte hasta dar con la calle del Ferrocarril y tomando ésta a la derecha, en dirección este, nos topamos casi de frente con la Estación de Cercanías de Delicias, que nunca deberíamos confundir con la antigua estación de la que hemos hablado hace un momento. La estación abrió sus puertas y sus vías en 1996, y en ella tienen parada los trenes que circulan por las líneas C-1, C-7 y C-10. Es una de las muy pocas estaciones del sistema de Cercanías de Madrid que no tienen enlace directo con una estación de Metro, y eso a pesar, -en este caso particular-, de que existe una estación del suburbano con el nombre de Delicias, cuyos accesos están a unos 120 metros de distancia.

La calle de Ramírez del Prado corre paralela a la fachada norte de la estación de Cercanías en dirección a la ya visitada Plaza del Amanecer. Mucho antes de llegar a esa plaza, -y mucho más cerca de la estación de Cercanías-, está el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, ubicado en una antigua fábrica de Cervezas El Águila.

Archivo Regional de la Comunidad de Madrid – ©JMPhotographia

El Archivo Regional de la Comunidad de Madrid guarda la documentación generada por la administración autonómica de la Comunidad de Madrid y también los documentos propios del archivo histórico de la antigua diputación de Madrid, desaparecida en 1983 al constituirse la Comunidad Autónoma. También es el custodio de otros archivos históricos de varios municipios de la región, entre ellos algunos de gran importancia histórica documental como el de Alcalá de Henares, el de Aranjuez, el de Chinchón o el de El Escorial. También hay archivos privados de carácter personal y empresarial y de antiguas instituciones religiosas y benéficas.

En los terrenos de la antigua fábrica de Cervezas El Águila se encuentra también la Biblioteca Regional Joaquín Leguina, abierta en 2002 conmemorando al primer presidente de la Comunidad de Madrid. Esta biblioteca es el primer centro bibliográfico de la Comunidad de Madrid, cuya misión es reunir, conservar y difundir el patrimonio en materia bibliográfica de Madrid, incluida toda la producción, impresa o producida por cualquier procedimiento o en cualquier soporte. También es el lugar donde se ubica el Depósito Legal de la Comunidad de Madrid, institución en la que se reciben con carácter obligatorio todos los ejemplares de publicaciones y producciones artísticas y de divulgación y de cualquiera otra índole que se producen en la Comunidad de Madrid.

Curiosamente, en esta última faceta, es un lugar que visité junto a mi hermano Carlos Moraleda hace no mucho tiempo con motivo de dejar un ejemplar del disco de El Jardín de María.

La fábrica de Cervezas El Águila fue inaugurada en 1914 bajo el diseño del arquitecto Eugenio Jiménez Correa, aunque posteriormente fue ampliada gracias a Luis Sáinz de los Terreros, que dotó al complejo de cocheras, diferentes módulos y una heladora. Estuvo en servicio hasta 1985, momento en el que cerró y quedó sin uso.

Antigua fábrica de Cervezas El Águila – ©JMPhotographia

El reacondicionamiento del espacio para albergar las instalaciones de la Comunidad de Madrid corrió a cargo de los arquitectos Emilio Tuñón Álvarez y Luis Moreno Mansilla. El complejo reabrió en 2002, fecha en la que comenzó el funcionamiento de la Biblioteca Regional. Un año después se inauguró el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid.

 

Y hasta aquí el recorrido por el barrio de Delicias. Al igual que el barrio de Legazpi, cuyo principal elemento caracterizador es el Parque de Enrique Tierno Galván, este barrio está muy vinculado a la antigua Estación de Delicias, actualmente convertida en Museo del Ferrocarril. Lo de este museo suena muy bien, ¿no? Creo que habría que hacer una visita dentro de poco.

Ya vamos terminando nuestro recorrido fotográfico por el distrito de Arganzuela. El siguiente capítulo se lo dedicaremos al barrio de Palos de Moguer y, tras visitarlo, únicamente nos quedará otro barrio para terminar con todo el distrito y poder encarar nuevos destinos.

 

 

 

Todas las fotos del recorrido fotográfico por el barrio de Delicias:

Monumento a Enrique Tierno Galván - ©JMPhotographia

 

Todos los días una nueva foto en color del proyecto en Instagram. JMPhotographia en las redes sociales:

 

 

2 thoughts on [Cap. 18] Conociendo mi ciudad: Barrio de Delicias (Arganzuela)

  1. Genial reportaje como siempre. Le sigo a usted en sus andanzas por esa bella ciudad qué es Madrid y estoy conociendo. Sus fotografías están geniales, me recuerdan a esas imágenes que uno ve cuando va de ruta por las exposiciones. Acá también tenemos grandes fotógrafos, y pienso que podríamos hacer una especie de logía o fraternidad para conocer los trabajos desde el otro lado del charco.

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