[Cap. 29] Conociendo mi ciudad: Barrio de los Jerónimos (Retiro) 5ª parte

Comenzamos este quinto y último capítulo del recorrido fotográfico al barrio de los Jerónimos de Madrid y tercero dedicado a todo lo que hay y podemos encontrar dentro del Parque del Retiro. Habíamos terminado nuestro anterior capítulo en la esquina noroeste del parque, visitando la Casita del Pescador, las ruinas de la antigua ermita de San Pelayo y San Isidoro y la Montaña Artificial. Continuamos ahora desde ese punto dirigiéndonos casi siempre hacia el este.

El primer punto de visita es el Centro Cultural Casa de Vacas, para lo cual caminamos en busca del Paseo del Estanque, llamado así no sé muy bien por qué razón, porque aunque está cerca del Estanque Grande, no es ni mucho menos un camino que lo circunde o acompañe por ninguno de sus lados. Justo donde el Paseo del Estanque acaba y se convierte en el Paseo de Colombia está la Casa de Vacas.

Centro Cultural "Casa de Vacas" - ©JMPhotographia

Este recinto fue construido en 1874 para ser usado como vaquería donde es despachaba leche recién exprimida... perdón, ordeñada. El asistente podía ver y veía todo el proceso y después se sentaba en una especie de bar habilitado para ello donde se tomaba con toda la tranquilidad la leche que había mirado sacar de los animales. Este uso tan didáctico dio paso a otras posteriores utilidades. Primero fue una sala de fiestas llamada Pavillón, aunque aquella sala fue destruida por un incendio; tras ello el ayuntamiento la reconstruyó y le dio el uso de sala de exposiciones, que es el uso que, más o menos, tiene hoy día.

En la Casa de Vacas se ha expuesto de todo con bastante éxito y visitas: muestras de pintura, escultura monumental, representaciones teatrales, presentaciones de libros, talleres didácticos, etc.

Cerca, muy cerca, hay algo que no es muy exclusivo del Parque del Retiro, ya que lo han en muchas plazas y parques, un templete, glorieta o kiosko, que son tres palabras que podemos usar para describir certeramente esa pequeña construcción techada y elevada respecto al nivel del terreno. El uso o finalidad de este tipo de construcciones suele -o solía ser- dar lugar a la posición de una pequeña orquesta o cuarteto para la interpretación de piezas musicales. Cuando yo me acerqué daba lugar a que un grupo de mujeres practicaran zumba o algún tipo de actividad iterativa parecida.

Templete del Retiro - ©JMPhotographia

El templete del Retiro está situado en la Plaza del Maestro Villa desde el año 1925 en que fue construido por el Ayuntamiento gracias al diseño del arquitecto Luis Bellido.

No lejos de allí está el Teatro de Títeres del Retiro, un teatro permanente dedicado a la representación de obras teatrales con marionetas. Este espacio ofrece espectáculos gratuitos casi todos los sábados y domingos del año en los que las marionetas, las artes plásticas y la interpretación se unen para entretener -sobre todo- al público infantil. En verano las producciones están más cuidadas y se engloban dentro de un festival llamado "Titirilandia".

Teatro de títeres - ©JMPhotographia

En la esquina noroccidental del Estanque Grande, y antes de llegar al Embarcadero, está la llamada Fuente de los Galápagos. Esta fuente se inauguró en 1832 como objeto de conmemoración del nacimiento de la futura reina Isabel II. Como muchos es posible que sepan, su primera ubicación fue la Red de San Luis, que si recordáis por el capítulo en la que la incluimos, es el espacio donde la calle Montera se ensancha para encontrarse con la Gran Vía. En 1839 diecisiete aguadores autorizados acudían a la fuente a recoger agua, porque en aquella época la fuente tenía una función utilitaria. No obstante, con la creación del Canal de Isabel II, la fuente dejó de tener esta función utilitaria, por lo que fue trasladada primero a la Plaza de Santa Ana y final y definitivamente a su ubicación actual en el Parque del Retiro.

La Fuente de los Galápagos es obra de Francisco Javier de Marietegui y las esculturas de José Tomás. El conjunto está construido en granito y los delfines y niños en piedra caliza.

Fuente de los Galápagos - ©JMPhotographia

Una particularidad de esta fuente es que los galápagos o tortugas no se ven a primera vista, quizá tampoco a segunda vista. Lo que los ojos y el cerebro del observador ven son delfines y angelitos, pero si, hay dos galápagos y también hay dos ranas.

Pero acerquémonos ya, quizá, a lo que es más característico del Parque del Buen Retiro: el Estanque Grande con su embarcadero, sus barquitas y su Monumento a Alfonso XII lleno de columnas y turistas, unas quietas y otros pululado por ahí haciendo fotos y selfies.

El Estanque Grande del Parque del Retiro data de 1634, año en el que fue construido siguiendo los planos de Cristóbal de Aguilera. Todo indica que el actual estanque fue construido sobre otro anterior que también era de menor tamaño. El estanque se construyó para recreo del rey Felipe IV y de su familia y de su corte. Como ya sabemos todo ello estaba dentro de Real Sitio del Buen Retiro del que hemos hablado bastante durante todos estos capítulos dedicados al Distrito de Retiro.

Embarcadero del estanque grande del Retiro - ©JMPhotographia

Los que sepáis algo de Roma y sus juegos en el Coliseo, sabréis lo que eran las naumaquias, y si os digo que en el Retiro se celebraban con cierta regularidad durante el siglo XVII entenderéis que es un buen recinto para hacerlo. Otro uso del estanque fue el de la pesca y otro el paseo en góndolas y falúas. También se realizaban representaciones teatrales para las que se usaba una isleta central que hoy no existe, lógicamente.

Antiguamente del estanque salía un canal que desembocaba en el lugar donde actualmente está la Estatua del Ángel Caído después de hacer un recorrido en curva. Al final, en el lugar donde terminaba dicho canal también existía una isla central en la que se levantaba la Ermita de San Antonio de los Portugueses primero y después la Real Fábrica de Porcelana. Diferentes viajes del agua, provenientes de Chamartín, de Fuente del Berro y del arroyo Abroñigal alimentaban el estanque, donde se levantaban también cuatro o seis norias cubiertas por templetes que extraían el agua.

El Parque formaba parte de un Real Sitio, por lo que no estaba abierto al público, si bien, durante la época de Carlos III se llegó a establecer un horario de visitas al parque para que los madrileños pudieran disfrutar de todo lo que ofrecía el Retiro. En 1867 se permitió el uso público de todas las instalaciones y, por tanto, desde eso año se vienen desarrollando, por ejemplo, los paseos en barca por el estanque.

Estanque grande del Retiro - ©JMPhotographia

El embarcadero que podemos ver hoy es el tercero de su especie. El más antiguo fue, seguramente, el más bonito, puesto que de él salían las góndolas de oro y plata y las falúas reales con las que se deleitaban los miembros de la Casa Real y de la corte. El primer embarcadero sufrió el deterioro ocasionado por el paso del tiempo y fue substituido en 1917 por otro que terminó sufriendo un incendio que lo destruyó por completo. Del embarcadero actual sale un barco de pasajeros de dudoso gusto estético pero de funcionamiento solar, algo que no debe compensar la falta de belleza de tal barca si tenemos en cuenta cómo debían ser las góndolas y falúas de antaño.

Estanque grande del Retiro - ©JMPhotographia

Hablemos de medidas: el Estanque Grande del Retiro mide 280 metro de largo por 140 metros de ancho y contiene unos 55 mil metros cúbicos de agua. Su profundidad máxima es de 1,81 metros. Cuando se efectúan limpiezas del fondo de estanque salen a relucir objetos de lo más pintorescos como lavadoras, sofás, urnas funerarias, cajas fuertes, armas de fuego, dentaduras postizas y cosas tan raras como esas... ah, y muchos móviles.

Respecto a la fauna, hay unos 8 mil peces, -de los cuales la mayor parte son carpas-, que tienen que ser trasladados cuando se realizan estas limpiezas a fondo del estanque.

El Monumento a Alfonso XII, que ocupa una posición de preponderancia, fue inaugurado en 1922. Diseñado por José Grases y Riera contó con los mejores escultores de la época en que fue construido, destacando, como siempre, Mariano Benlliure, autor de la estatua ecuestre del rey.

Estanque grande del Retiro y Monumento a Alfonso XII - ©JMPhotographia

El conjunto mide 30 metros de alto, 86 metros de largo y 58 metro de ancho. La estatua que más destaca es la que representa al rey, realizada por Mariano Benlliure, como ya hemos dicho. No obstante, en el basamento hay representaciones de "La Paz", "La Libertad" y "El progreso", obras de Miguel Blay, Aniceto Marinas y Miguel Ángel Trilles respectivamente. También hay cuatro leones de piedra labrados por Vallmitjana y Estany; y cuatro sirenas bajo ellos, obras de Parera, Atché, Coll y Alsina. Hay más estatuas, pero mejor que mencionarlas todas es ir a visitar este monumento, uno de los más impresionantes de Madrid, tanto por su factura como por el emblemático lugar en el que está emplazado.

Dejando atrás el Monumento a Alfonso XII y caminando en sentido sur y bordeando el estanque por el sur encontramos por este orden la Fuente de las Esfinges primero y la Fuente de la Alcachofa después.

La Fuente de las Esfinges, también llamada Fuente Egipcia, es obra del arquitecto Isidro González Velázquez por encargo de Fernando VII en 1819, aunque no quedó terminada hasta 1850, ya en el reinado de Isabel II. Flanquean la fuente dos esfinges que se miran cara a cara, actualmente réplicas de las que fueron las originales, substituidas en 1995 por su mal estado de conservación. En el centro hay una pilastra vacía sobre la que antaño se erigía una figura del dios Osiris, y también en la parte central pero abajo hay una vasija granítica que representa una efigie egipcia.

Fuente de las Esfinges - ©JMPhotographia

La Fuente de la Alcachofa se encuentra en el eje que forman el Paseo de Nicaragua y el Paseo de Cuba. Sin embargo, no fue esta su primera ubicación, sino la Glorieta de Carlos V, Atocha para entendernos, donde estuvo hasta 1881, año en que fue trasladada el Retiro. Casi en su antigua ubicación de Atocha se instaló en 1986 una réplica de la fuente. La diferencia entre ambas fuentes es que la original es de piedra caliza y la réplica de bronce.

La fuente original fue proyectada en 1776 y realizada años más tarde, entre 1781 y 1782, en el contexto de las obras que proyectó Carlos III para el llamado Salón del Prado de las que ya hablamos en otro capítulo.

Fuente de la Alcachofa - ©JMPhotographia

La fuente está llena de elementos marinos y vegetales con influencia barroca. Consta de un pilón central circular de cuyo centro emerge una columna formada por dos cuerpos muy adornados. En el primero un tritón y una nereida sujetando el escudo de armas de la ciudad de Madrid; en el segundo la taza sobre la que hay cuatro amorcillos. En el parapeto hay relieves en forma de cascada desde la que emerge una alcachofa, y ya sabéis de dónde viene el nombre de la fuente.

Desde la ubicación de la Fuente de la Alcachofa y tomando el Paseo de Paraguay en dirección oeste nos acercamos a la salida del parque y al final de este quinto capítulo dedicado al barrio de los Jerónimos. Recorriendo el Paseo de Paraguay, como decimos, llegamos al Parterre del Retiro, uno de los rincones del parque más visitados, abierto y tranquilo donde el visitante se relaja en los bancos admirando la belleza de este jardín a la francesa dentro del parque más madrileño de Madrid.

Al Parterre, por cierto, se baja, ya que llegando a él por el camino que veníamos hay un desnivel que se salva con unas rampas que salen a un lado y a otro. Desde arriba puede uno contemplar un paisaje de líneas perfectas que delimitan caminos, setos perfectamente rectos y perfectamente recortados y cipreses tan altos como esbeltos, altivos y poderosos. El Parterre es llano y con forma de planta basilical con un cuerpo central prolongado en un ábside y dos laterales que contienen dos estanques.

Parterre del Retiro - ©JMPhotographia

Antes del Parterre, en ese mismo terreno se encontraba el llamado "Jardín de las Ocho Calles", que haciendo honor a su nombre tenía ocho calles que se cruzaban en un punto central en forma de plazoleta. Ese fue el germen de un proyecto de muy grandes dimensiones del que finalmente sólo se llegó a construir el Parterre, que hoy es tremendamente diferente, ya que sufrió una remodelación para salvarlo del estado de abandono en el que cayó tras las Guerra de la Independencia. De esta remodelación el mirador tras construir un muro de contención en la cabecera, que se embelleció con una fuente de ladrillo y piedra.

En la base del ábside del Parterre encontramos el Monumento a Jacinto Benavente, obra de Victorio Macho, dedicado al Premio Nobel de Literatura de 1922. Fue erigido por iniciativa de Juan Ignacio Luca de Tena, José López Rubio y Víctor Ruiz Iriarte. Se recaudó dinero por subscripción popular y fue inaugurado en abril de 1962. Es la tercera obra de Victorio Macho ubicada en el Retiro tras el Monumento a Galdós y el Monumento a Ramón y Cajal.

Monumento a Jacinto Benavente - ©JMPhotographia

En el Parterre del Retiro hay un árbol muy especial, un ahuehuete, también conocido como Ciprés Calvo, y más especialmente como "El Abuelo", que podría llevar en ese sitio desde antes de la reforma que dio origen al mismo Parterre. Y es posible que lleve ahí desde la construcción del mismísimo Real Sitio del Buen Retiro, lo que, con casi toda seguridad, lo convertiría en el árbol más antiguo de Madrid, ya que contaría con cuatro siglos de vida. Su tronco es realmente espectacular y se encuentra protegido por una verja, hecho que consigue centrar aún más las miradas de los visitantes del lugar.

El abuelo, el Ahuehuete del Retiro - ©JMPhotographia

Vamos a dar por concluido este capítulo y a salir del Parque del Retiro, pero para hacerlo tenemos que traspasar la Puerta Monumental de Felipe IV. Esta puerta se trajo a su emplazamiento actual en 1922 procedente de un espacio que mediaba entre el Monasterio de los Jerónimos y el Museo del Prado. Se trata de una puerta barroca construida en 1680, hecho que la convierte en la puerta monumental más antigua de todo Madrid.

Puerta de Felipe IV, frente al Casón del Buen Retiro - ©JMPhotographia

Y hasta aquí nuestro recorrido por el Parque del Retiro, el más madrileño de los parques de Madrid. Es un parque al que el Madrileño vuelve siempre, -a no ser que seas Santiago Ramón y Cajal, claro está-; carismático, vibrante, lleno de gente y de cosas bellas. No se puede ir a dar un paseo por el parque con buen tiempo sin disfrutar de todo lo que ofrece. Es un lugar ameno lleno de encanto y de historia, colmado de cosas muy interesantes y distintas, atrayente y único. El Parque del Retiro es Madrid.

Hemos terminado el barrio de los Jerónimos pero no el Distrito de Retiro. Todavía nos queda un último barrio para concluir. En el próximo capítulo visitaremos el barrio del Niño Jesús y terminaremos. Podremos pasar al Distrito de Salamanca y seguir avanzando en esta aventura. Como siempre, si queréis, podéis acompañarme. ¿Os apuntáis?

Todas las fotos de la quinta parte del recorrido por el barrio de los Jerónimos:

Todos los días una nueva foto en color del proyecto en Instagram. JMPhotographia en las redes sociales:

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